sábado, 29 de octubre de 2022

El MES MORADO


En Lima es todo un acontecimiento febril el mes de octubre, las calles se visten color mora y también muchos de sus habitantes, se dice que el mes de octubre es el mes de penitencia y el hábito morado es un color que caracteriza ello.

Todos como buenos peruanos disfrutamos de la gastronomía que con el mes morado llega, los anticuchos, picarones, turrón y otros potajes están a la orden en nuestras calles echando humos con aromas suculentos. Los limeños somos espectantes del recorrido del Señor de los Milagros, el santo moreno, éste santo al que con mucha devoción honran, agradecen, prometen y piden con fervor los fieles feligreses. Yo por mi parte soy una observadora, disfruto del festín y del barullo, de algún cántico, de esos rostros fervientes llenos de esperanza y de fe y de las miradas fisgonas de algunos señores cucufatos con su hábito morado y velo blanco golpeándose el pecho por sus pecados.  De camino en medio de toda la multitud pude ver un pin que brillaba a lo lejos y pensé en mi madre, mi madre es una mujer de fe, contagiada por una casa católica no practicante, pero que a su forma nos impartía normas religiosas y el bien común, eso último es lo que más me gusta de mi casa, la casa que me crío. El bien común en casa es casi como una norma, "no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan" escuchábamos Siempre, y así crecimos, siendo justos pero no cojudos, me encanta eso de mi familia. La picardía y el vaivén en las calles se siente y se vive, como decimos los peruanos: no se gana, pero se goza!, Y sí que se goza!. 

Continué mi camino maravillada por todo lo que observaba, caí en cuenta que no presenciaba una procesión desde hace 20 años cuando estaba en la ventana de mi colegio ubicado en la Avenida Alfonso Ugarte. Recuerdo que en aquellas épocas nos pedían casi obligatoriamente realizar unas alfombras hechas de flores frescas para que el anda del santo pase por ahí, sin embargo, yo participaba a regaña dientes, uno porque no era creyente y dos porque pensaba que era ilógico pasarse el día haciendo eso para que unos minutos lo desbaraten todo, con los años empecé a respetar un poco más las necesidades de las personas y creo que la fe es una de ellas. 

Ya de regreso a casa pensaba en lo bien que la pasé  disfrutando sin querer la procesión en un día cualquiera, en el cual no planeaba divisar tal espectáculo, llegué a casa y le di el pin que había comprado a mi madre, me miró y me dijo: gracias hijita, que Dios te dé más!, Es una frase que mamá usa cada que le regalamos algo o le damos su propina mensual. En ese momento sonrío y pienso en la ternura y la fe de mi madre, para que arruinarle tanta belleza. 


jueves, 27 de octubre de 2022

¿Cómo la llama de cariño?

A mi padre, mi luz y mi sonrisa. 

Gracias al universo por 

haberlo recibido, abrazado 

y hacer que ahora sea mi ángel.

Gracias papá porque te siento 

cerca de mi cada día. 

Me enseñaste a enfrentar 

el miedo, luchar con ganas 

por mis sueños y nunca juzgar. 

   


Mi padre fue mi abuelo, el nos crío en conjunto con mi madre, ella trabajaba por los cuatro, es su hija menor divorciada. Papá siempre fue un hombre diferente, era un ser avanzado en pensamiento para su edad y para la época en la que había vivido, manejaba un humor ácido característico y nos llamaba de una manera muy particular.  Él nació en el año 1925, pero nunca le ponían su edad correcta, siempre se veía 20 años más joven y no estoy exagerando, su alma noble, alegre y libre lo hacía verse siempre rebosante. Había nacido en Asia un pequeño pueblo de Cañete provincia de la ciudad de Lima, criado por sus abuelo maternos Facundo y Micaela, él siempre tenía historias fantásticas de sus abuelos, su crianza, la guerra con Chile, el trueque, la primera vez que vió una moneda y cómo llegó a Lima.

En casa siempre fuimos cuatro, papá, mamá, mi hermana y yo. Era una casa en balance siempre decía él, porque desde la barriga pensaron que mi hermana sería niño, nunca se le pudo ver el sexo, él siempre soñaba con llevar a un niño a su chacra, usualmente me llevaba a mí, pero me llevaba junto a su hermana, porque decía que las mujeres duermen con las mujeres. Dormíamos en la casa de sus padres que quedaba entre el mar y la chacra, con olor a brisa y guano, nos alumbraba un lamparin al parecer hasta que yo me dormía y se acostaba diciendo: ya nacerá ese cholito (por mí hermana), para traérmelo a la chacra, sin embargo, al amanecer yo terminaba embadurnada en lodo con el en medio de la acequia.

Cuando mi hermana nació, llegó la noticia de que había que modificar hasta el nombre porque no era niño, así que le pusieron el nombre de mi abuela, Adelita. Papá no cabía en su pellejo de la emoción, era para el un gran honor, pero ya que iba a hacer , su cholito, era cholita. Usualmente pasábamos las tardes con papá, nos dejaba jugar con su cabello cano y hacerle moños, pintarle las uñas, siempre de brillo, nunca de color y hacer con el un muñeco de spa, pasó por todas las transiciones electrónicas, escuchaba con nosotras el walkman, el discman, el MP3 y hasta aprendió a hacer vídeos con el móvil, le emocionaba ver cómo funcionaba cada aparato novedoso, se reía y decía: que cojudeces sacan ahora no?, A veces se sentaba en su mueble preferido a escuchar música con audífonos, cuando los hombres de su edad aún usaban el tocadiscos, en fin, él era así moderno y alucinante. Cuando hablábamos de mi hermana a solas, al parecer le había crecido otro sueño, su cholita tenía que ser abogada, porque a mí por más que me había regalado muchos elementos de abogados desde los 6 años, (gracias a eso era la única niña que iba al colegio con un portafolio y un maletín de cuero de abogado), pero siempre me inclinaba por carreras de la salud. Papá admiraba a los abogados, él decía que ellos estudiaban siempre y estudiaban mucho y a él le hubiese gustado saber tanto, sin embargo, mi padre era un ser muy sabio.

Pasaban los años y me vino la menstruación una tarde estando sólos, él fue a comprame unas toallas higiénicas y me preparó una infusión de orégano, porque decía que eso calentaba el vientre, siempre me pareció increíble su serenidad y sabiduría para todo. Todos los días durante la escuela me llevaba el desayuno al cuarto diciendo que yo sólo tenía que estudiar que para el desayuno estaba él, pero casi siempre terminábamos juntos preparando algo en la cocina porque yo tenía hambre todo el día y él me ponía sobrenombres por comer tanto, yo era una niña alta y delgada, con mucho apetito y él decía que yo era un barril sin fondo, un músico de fiesta, un peón de Chacra, etc. Siempre con ese humor ácido que lo caracterizaba.

Cuando fuimos creciendo efectivamente me incliné por una carrera de la salud, para papá yo iba a ser loquera, así le llamaba a los psicólogos, pero siempre se dejó hacer todos los test que yo necesitaba para mis prácticas, él siempre fue así entregado a todo, a él gustaba siempre experimentar y aprender. 

Con el tiempo, mi hermana decidió ser abogada por cuenta propia, mi padre dió un salto de felicidad y siempre era muy curioso de lo que mi hermana leía o estudiaba, miraba sus libros con emoción y le gustaba verla sentaba estudiar por horas hasta el amanecer, cuando se graduó papá lloró, el decía que sus dos hijas ya eran profesionales, ahora sí se iría feliz.

Recuerdo que mamá hizo una reunión familiar pequeña y mi novio en ese entonces preguntó: señor usted teniendo dos niñas , cómo les llama de cariño, mi padre nos miró y con esa complicidad y su mirada a medio reír: dijo ellas al nacer sólo sabían comer y cagar y aunque ahora lo sepan todo, siempre serán mis CAGONAS. 




lunes, 24 de octubre de 2022

¡Qué lisura!

A Mi tía abuela Chabuca, 

su corazón tan grande 

hizo que mi niñez sea 

completa.



Llegar a la casa de la tía Chabuca era una fiesta, siempre había música, olor a buena comida y al final del día un delicioso "lonche", ni que decir de su cumpleaños o día de la madre, la casa quedaba chica y el olor a leña invadía toda la cuadra, era una tradición que los adultos se turnen para mover la olla de carapulcra, escuchando guarachas y son caribeño. 

Cada domingo del año y todas las vacaciones de verano era de saberse que estaríamos en su casa, disfrutando de sus cuentos, su risa graciosa y sus dichos bien intencionados, los más famosos eran: que lisura!, Niños perjuiciosos!, Y el más divertido de todos: idioton!, El último era cuando uno de sus nietos le había hecho perder la paciencia. La tía Chabuca era una mujer sabía y muy amorosa, su casa parecía un albergue, siempre habían huéspedes que con el tiempo se hacían familia, la tía con mucho cariño los acogía y les daba posada, hasta comida. A ella poco le importa la reputación de las personas o sus oficios, a ella le importaban los corazones y de juzgar nunca, siempre se expresaba bien de las personas y sacaba a relucir lo mejor que tenían, lo mejor que podían dar y eso era Chabuquita para todos, un corazón enorme dando lo mejor.

La casa de la tía Chabuca era un centro de juegos también, ahí tuve muchas experiencias, junto a mis primas éramos muy exploradoras en diferentes ámbitos de la vida, desde las travesuras inocentes hasta los novios, a los 10 años tuve mi primer enamorado, era un niño vecino de mi edad y pasábamos las tardes juntos leyendo, a ambos nos apasionaban los libros y las cómplices de nuestras tardes de lectura, eran mis primas. Lo curioso era que éste niño nunca me dio el famoso primer beso, sin embargo, él decía que éramos novios. Ya casi terminaba el verano y yo sabía que las visitas a la casa de la tía serían cada vez más espaciadas porque iniciaba la época escolar, así que le dije a la tía Chabuquita lo que pasaba y ella me escuchaba atentamente, finalmente me dijo: "como que no te ha dado un beso hijita, que lisura!, Pero sabes hijita a veces los ojos son ciegos, aunque el corazón lata fuerte". Después de muchos años me enteré que ese niño es gay en la actualidad y está casado con otro hombre en otro país, me alegro por él. 

Así era Chabuquita, atinada y muy locuaz, todo lo manejaba con mucha tranquilidad, daba gusto contarle vivencias porque sabías que tus palabras reposarian sobre un remanso. Gracias Chabuquita por seguir escuchando hasta hoy a ésta niña que hace muchos perjuicios a la que nunca juzgas. 


lunes, 5 de agosto de 2019

"Yo nací el día en que te conocí"


Llegué derrotada, con las ojeras confundidas con el color luto de mí alma, que estaba rota, tanto; que ya sólo se arrastraba junto a mi cuerpo inerte que se hacía de los espantos de la rutina carcelaria y aburrida que me habían dejado esos duros días por tener el corazón acongojado. Había dejado mí piel feliz quién sabe dónde, había dejado los buenos días y las charlas profundas en algún acantilado limeño, dónde solía pasar el tiempo con sus ojos sobre mí, sin que yo me diera cuenta, lo peor de todo era que yo lo dejaba porque él me amaba demasiado, porque su desdicha de hacía varios años era haberse enamorado de mí. Cuando le dije que ya no podíamos vernos más, su mirada fulminó mi alma, me miró con esos ojos pequeños y rotos sabiéndose venir lo que yo diría y me hizo una pregunta: "quiero que me digas con toda sinceridad si es porque ya no me amas", le dije: "te amo, eso no se borra de un día a otro" y me iba rompiendo, dolía tanto que no sé cómo demonios pude seguir hablando, respirando, pero lo que si sé es que le hice el amor como nunca, pude memorizar todos los espacios de su cuerpo, su miembro dentro de mí y su alma tocando la mía, pude memorizar sus te amos susurrados mientras cabalgaba su pelvis, su sentir mientras me decía que yo sea feliz. 

He llorado como nunca antes lo había hecho, lo he llorado cada noche hasta dormir y no me da vergüenza, lo he llorado viendo películas viejas y escuchando músicas nuestras, lo he llorado con un bolero en la mesa de noche, con la dedicatoria de un libro y con una camisa de él puesta sobre mí, lo he llorado y así con el lloro a flor de piel he pensado en salir corriendo alguna madrugada directo a su casa y gritarle porque me duele tanto, lo he llorado para sacarlo de mí, pero le he sentido cada vez más dentro, más cerca, más mío. Y en éste centro íntimo de mi pena supe que jamás me había enamorado, que era la primera vez, que era el miedo lo que me había hecho dejarle, el miedo de hacerlo infeliz porque el lugar que le daba no era el apropiado, sin embargo, en lo más profundo de mi pena empecé a buscar todo aquel recuerdo que dejaron 7 años de amor, años de entero cariño, pasión, amistad, complicidad y corrí nuevamente por él, corrí detrás del tren como en esas películas viejas donde el protagonista va despidiendo a su amor, pero no se resigna, corre con la esperanza de volver a verla, pues; yo corro detrás de tí, yo nuevamente me inclino por tí,  por nuestras tertulias, nuestras tardes de siesta, nuestros almuerzos con postre al final y con postre carnal, nuestras visitas a la feria del libro, nuestras  caminatas infinitas, las tardes en la pera viendo como algún cachorro se roba mi zapato y tú corriendo para rescatarlo, sí, tú, ese chico temeroso que alguna vez conocí, ahora un hombre que hace flaquear mi más entera fama de calienta huevos master, nuestro amor asquerosamente obsceno y verdaderamente bello, porque como lo hemos dicho tantas veces: "yo nací el día en que te conocí". 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Yo también lloro por las noches


Muchas noches extraño mis horas de sueño prolongado, ése sin preocupación o exaltación alguna, sin niños y tosecillas nocturnas, extraño justamente ésto, mis horas sentada frente a la computadora, tratando de expectorar algún escrito malsano descifrando mis días. Extraño perderme en cualquier situación indecente sin tener que regresar antes del amanecer, extraño mi yo antes de éste, antes de perder mi autonomía garantizada y administrada por un niño de 5 años. Si ya sé que han pasado varios como para acostumbrarme, pero creo que nadie termina de acostumbrarse a no tenerse por completo. Escucho muchos testimonios de madres que buscan desayunar o cenar conmigo para contarme sus horrorosos días, madres de dos o más hijos, que terminan llorando de frustración y dándose aliento al mismo tiempo, diciendo: pero que puedo hacer, son mis hijos y los amo.
Y ahí vamos, perfectamente entiendo todo lo que dicen, mientras lloran, sollozan y secan sus lágrimas, pero me queda decir la falsa caricia afectiva para una madre de infantes que no encuentra consuelo: ¡ya crecerán!
A veces me consuelo pensando que seré una cuarentona libre de acá a 10 años, que podré irme de vacaciones sola y desinteresada, pienso lo rico que sería ese momento y me reconforto antes de dormir, después de mi pesado día, tratando de darme unas horas paras mí. También visito páginas de modas y bisutería, creando miles de combinaciones en mi cabeza, pensando en que podría ser una excelente bloguera de modas, otras veces leo y me introduzco en los submundos sórdidos de ciertos personajes y autores de mis libros favoritos, otras veces llego a pensar en que soy una egoísta fantaseando con todo ese tiempo absolutamente para mí, lejos del ruido de la terrorífica palabra: ¡MAMÁ!.
Me pongo muchas veces a pensar si todas las madres del universo pasan por esto, a algunas se les ve tan felices colgando miles de fotos con mensajes jodidamente dulces acerca de sus hijos, que pienso si lo hacen porque así lo sienten o porque es lo que quisieran llegar a sentir, como andarse creando una atmósfera color algodón de azúcar para no ver el lado desagradable del asunto. Otras veces he llegado a pensar en que todas son egoístas, recuerdo aun cuando no tenía hijos, la mayoría me decía que tenga ya un hijito, que se me iba a pasa el tren, que son bellos los bebés, que es maravilloso ser mami. Sin embargo, cuando ya tenía como 6 meses de embarazo me decían: ¡uy, ahora sí que se viene lo feo, aprovecha en dormir, en comer, porque ese angelito no te dejará siquiera ir al baño, en esos momentos yo pensaba, porque pinche madres no me decían eso antes, pendejas!, no contentas con eso, dos años después, me preguntaban: ¿y para cuando el segundo?, así que creo que me faltarían insultos, palabras soeces y pensamientos asesinos para describir lo que pensaba acerca de ellas en esos momentos.
Ahora con todo lo escrito anteriormente no quiero que piensen que tengo una vida desgraciada, tampoco que soy una psicótica, amo a mi hijo y le dedico tiempo, claro que sí. Pero extraño mi tiempo y desde que él se vuelve cada día más independiente, trato de recuperar el mío, de darme espacio, de hacerme sentir un ser humano con derecho a disfrutarse. Estoy muy segura que no solo venimos a este mundo a ser padres, venimos a disfrutarnos, esto no lo escribo solo por las mujeres, lo escribo también por los hombres que sienten lo mismo, que su espacio ha sido hurgado y desfasado por responsabilidades, esposas e hijos, que han perdido espacio destinado a hacerse sentir placidos y plenos. No estamos siendo malos ni indiferentes con nuestros hijos, por el contrario, nos estamos haciendo un bien, para darles más de ese espacio bueno de nosotros a ellos.
Suelo ser muy bromista y sarcástica con mi hijo, eso me ayuda a canalizar muchos de sus berrinches y cambios de humor, creo que a mi particularmente eso me ha ayudado mucho.
Con respecto a si creo que las mujeres deben tener hijos, pues creo que tenerlos no es una especie de premio o realización, pienso que es una decisión que se debe tomar con la cabeza bien fría y con los planes ya resueltos. Mi hijo es mi plan mejor ejecutado, el más perfecto, pero de que jode, ¡jode!, eso se los digo con sinceridad a toda mujer que se viene animando a la maternidad, prefiero ser sincera a que luego me tilden de egoísta e hipócrita, nadie podría decir que ser padres es fácil, Nadie podría decir que a causa de cansancio no ha llorado por las noches.

viernes, 19 de enero de 2018

MI HISTORIA DE JAZZ



No recuerdo con claridad, cuándo ni cómo empezó mi gusto por el Jazz, solo recuerdo mis horas y horas de trabajo universitario, tesis y demás cosas relacionadas a este género musical, cigarrillos, latas de cerveza; considero fueron mis mejores horas, mis mejores épocas, mi mejor tiempo empleado o desperdiciado; siento que esta música me relaja, me pone a tono para mover los dedos de una forma magistral, casi sin tener que pensar, fue una de las cosas que más me ayudaron a terminar una tesis que parecía enloquecedora. 

Lo que si recuerdo a la perfección fue el día de su cumpleaños número 33, queríamos disfrutar de una sinfónica y fuimos al Jazz Zone de Miraflores, compramos un par de boletos para una Big Band, era un lunes por la noche, su cumpleaños iniciaba ese mismo día a la medianoche, decidimos ir a esta presentación, porque Seb; como pocas personas en mi vida, también disfruta de esta música igual o incluso más que yo. Mientras disfrutábamos la música, recordaba que un par de veces Sebas me había comentado que le encantaría que alguna vez le manden saludos en un pequeño concierto o discoteca, así que no hallé mejor momento que ese. Esperé el tiempo intermedio de la banda y le dije a Seb que iba al tocador, ya que es sumamente distraído, pues no tendría la más mínima sospecha de mi sorpresa; le pedí a una mesera que me apoyara con el asunto éste, la verdad nunca lo había hecho por alguien, así que la mesera con mucha complicidad, me llevó con el director de la banda que a su vez me presentó a otros integrantes, por cierto todos muy amables y alegres; me propusieron cantarle un “cumpleaños feliz” a modo de Jazz, yo más que feliz les di el nombre de mi novio y muy agradecida di media vuelta y volví a nuestra mesa, tomé su mano esperando el ansiado momento, emocionada con mi gran hazaña, mientras saboreábamos la segunda cerveza la banda dio inicios a la segunda parte del show; de pronto se mandaron los saludos y el cumpleaños feliz, todo el numerito, pero en inglés, mencionaron todo en inglés hasta el nombre, en ese momento ya siendo las 12, me di vuelta para abrazar y besar a mi novio, pero no noté un ápice de emoción ajena a la de mis besos y abrazos, entonces pensé que por su personalidad tan distinta no quería hacer alarde de mi saludo hacia él, así que lo deje pasar, aparte que esa misma noche tuvimos un pequeño incidente camino a casa y fue más grande nuestro susto que los sucesos de la noche en sí.

Pasó poco más de un año, estábamos caminando y conversando acerca de música y de pronto recordamos ese día, porque hablábamos de Jazz, así que le dije:

- ¿qué pasó ese día, no te gustó tu saludo?

- ¿Qué saludo?


Le conté todo el preámbulo al saludo y Seb no ha parado de disculparse por su distracción hasta el día de hoy, así que si ven a alguien disculpándose en los comentarios definitivamente es él. ¡No te preocupes amor, así sumamente distraído te amo!

lunes, 20 de marzo de 2017

Recuerdos Asesinos

Recuerdo algunas tardes mirando la programación, yo reía de algunos chistes o palabras de pataclaun y me preguntaste, que significa «pastrulo» y te dije que significaba: «despeinado», porque si te decía el verdadero significado, ya ibas a decir que seguramente fumaba hierba, que iba a ser una drogadicta despreciable toda mi vida, como era posible que la familia crea que eras una madre fracasada y bla bla bla

***

—Azul, tu abuelo está internado en la clínica, la loca esa que tiene por madre ese idiota, poca cosa de tu amigo, Eduardo. Ha ido a la casa para hacer semejante escándalo, porque asegura que te andas acostando con su hijo y le ha contado a tu abuelo que su hijo y tu esposo son muy amigos, es decir, que te ha dejado como lo que eres y en evidencia delante de él. Tu abuelo se dio a morir y está internado, si se muere es tú culpa. 

— ok, mamá. Será mi culpa.

***

La veía llorar mirándome, con sus enormes ojos negros, a través del espejo, mientras yo intentaba maquillarme, me reclamaba que mamá, sólo pensaba en el bien de mi matrimonio y trataba de tapar todos mis errores, mi vida bohemia y promiscua, para que Alejandro nunca me deje, porque, él era un hombre magnífico y yo sólo era bonita, poco inteligente, poquita cosa. «agradece hijita, que un hombre como él se ha fijado en ti», hasta he llegado a creérmelo, a veces me siento poquita cosa, mínima y asustada, cuando me mido al lado de Ale, me intimidan sus formas y sus demostraciones, yo sólo lo miro de lejos y me quedo pensando en que quizá así sea. 

Mi hermana me reclamaba que le había quitado al amor de su vida, su relación de un mes con un hombre 15 años mayor que ella, yo seguía sumergida en mi espacio mental reducido y escazo, pensando en que quizá, sí, era mi error.

***

—Gracias, por permitirme pasar la noche contigo y verte dormir. Quiero que sepas que aún te amo. 

— Eduardo, me cagaste con ese mensaje de texto, lo ha leído mi hermana y ahora cree que nos hemos acostado, jamás me va a creer que sólo dormimos juntos después del concierto a esperar el amanecer, está como loca y piensa que sólo estuviste con ella, porque siempre has estado enamorado de mi y ella se me parece mucho. 

— Azul, por favor. No tuve ninguna mala intención, déjame explicarte.

— creo que es mejor no vernos por un tiempo, te dije que nuestra amistad se iba a ir a la mierda, pero eres terco.

***

— No jodas huevón, tiene 15 años, como se te ocurre salir con mi hermana, es recontra chibola y tú ya tienes 30. Además, nuestra amistad de años se va a ir a la mierda, tú conoces a mi mamá, sabes que te va a hacer la vida imposible, la estás cagando, Eduardo.

— Azul, todo va a salir bien, quédate tranquila, o es que te da celos de que ya no vayamos al cine juntos...

— calla, huevón!

***

—Azul, te extraño. Siento que no puedo respirar. Es algo que parece que me ahogara, me he salido del trabajo porque ya no puedo más, tú me prometiste que nunca me ibas a dejar sólo, tú me prometiste ser siempre mi mejor amiga, mi compañera. Yo te amo, Azul, pero voy a aprender a controlarlo, déjame verte, siento que esto me está quemando, por favor.

— por favor, mi abuelo está muy enfermo y si se muere es mi culpa. Todos me están culpando de eso. Yo no he desmentido nada de lo que ha dicho tu madre, porque sería una lucha sin trofeo, nadie me va a creer, nadie tiene buen concepto de mí, el único que cree en mí es mi abuelo y no quiero quedarme sin él. Adiós, Eduardo.

***

—Ya no estoy enamorada de ti, Alejandro. Quiero sentirme libre y siento que a tu lado no lo soy, no pienso como quiero, no respiro como quisiera, no duermo, no fumo, extraño mis pasiones y mis vicios, mis libros, no hablamos de nada, lo único que tenemos en común son los videojuegos y las ganas de coger. Nada más.

— Yo siento por ti, todo eso que tu no sientes. Es suficiente para que estés aquí conmigo y nuestras ganas de coger.

— (abrazados), tengo tanto miedo a que algún día me lo reproches, quisiera irme, pero no puedo, yo te amo, sólo no estoy enamorada de ti.

— descansa cariño, mañana ya todo estará bien.

jueves, 9 de marzo de 2017

Sueños Indecentes



Sonó el teléfono y era él, indicando que estaba esperándome en la puerta del edificio.

-dónde estás, no te veo

-del otro lado, no quiero que me vea tu novio

-jajaja, estás loco

Subí al auto y me sentía entre a gusto y nerviosa, me gustaba mucho su look, su edad y su personalidad. Era un hombre extraordinario, tenía un auto modesto, ya que también tenía un sueldo modesto, una esposa y 2 hijos.

Empezamos a hablar de nuestras anecdotas universitarias, discotecas y calles de Lima por las que habíamos caminado hasta el amanecer, nos dirigimos a un lugar a comprar unas latas de cerveza, mi licor favorito, para luego dirigirnos a un lugar más apartado e íntimo.

Juan José y Yo habíamos pasado meses conversando a diario, hablando de nuestros pasatiempos, gustos en común, literatura, cine, arte, música, de todo. Me había hablado de sus desventuras de sus dos separaciones dentro de un mismo matrimonio, su actual matrimonio. 




***




Conocí a Sandrita en una parrillada de confraternidad del trabajo de Juan José, hablamos casi toda la tarde, me pareció una mujer espectacular, pero demasiado madre, de esas mujeres que se entregan a la labor y se dejan de lado sin siquiera mirarse a los ojos en el espejo cuando van al lavado a diario, esas mujeres me agobian, pero a la vez me traen el calor de mamá, ese calor que a veces necesito tocar apenas para saber que si lo tengo, pero que me cuesta percibir en mi propia vida. Sandrita, me habló todo el tiempo de su matrimonio, me daba consejos de como tener un marido felíz y unos hijos maravillosos en un hogar perfecto, la escuchaba mientras observaba de costado a Juan José, observaba como cada media hora volteaba a sonreirme, no sabía si lo hacía por cortesía o por algún gusto en común. Pues desde que lo vi entrar con esa cara madura de hombre mayor, el cabello largo, el polo metal y esos pantalones militares, me dio un impulso de querer besarlo, cuando se acercó a mi nos presentaron, le di la mano y me dijo: eres más bonita en persona.




***




-Hola, Azul. Soy Juan José, te acuerdas de mí, el de la parrillada.

-hola, sí claro. Todo bien, es un poco tarde para que un hombre trabajador, pujante, esté a estás horas en el Facebook

- jajaja, soy noctambulo. Y tu sonrisa en esa foto de perfil me trajo muchos recuerdos, ¿cómo estás?

- bien, me han comentado que te gusta leer, has leído 100 años de soledad?

- pues sí, es una obra a la cual admiro

- leíste también, crónicas de una muerte anunciada?

-no, aún no he tenido el placer

-te la voy a Enviar, para que puedas leerla

-está bien, gracias. Que descanses, Azul.

-bye




***




-Me enamoré de ti desde que leí la dedicatoria en el libro que me enviaste después de aquella primera conversación.

-nadie se enamora a partir de una dedicatoria, con tan poquita conversación previa, no crees. Además yo estoy enamorada de otra persona

-yo sólo se que voy a soñar contigo todas estas noches, sólo se que no olvidaré esa frase que me dijiste un día antes de follar: -Juan José, tenemos que hacer algo urgente

-dime, amor

-follar!




- adiós, Juan José. Fue una bonita aventura. Gracias por todo.




***




Entramos y con gran nerviosismo cada uno por su lado hablamos de todo, él se sacó el polo para darme o darse más valor. No lo sé, después de un lapso de una hora me besó, primero delicadamente y luego cada vez más desaforado, medio mordiendome y tocando casi toda mi boca con su lengua. Me tocó las tetas y metió su mano debajo de mi ropa interior, primero metió un dedo y después dos, empecé a gemir, le pedía que por favor lo haga despacio, Luego dejó caer su cuerpo sobre mí, sentí su verga dura, grande y caliente, me asustó un poco y le advertí que yo era estrecha y que por favor tenga cuidado, el me abrazaba, me besaba y me decía que no me preocupara, que me relajara y así fue, me entregué completamente a la pasión, llegó el momento y me penetró muy suave y después empezó a moverse, cada vez más rápido, así que empecé a gemir y a decir su nombre repetidas veces, sentía como su verga se ponía cada vez más dura, sentía como mi cuerpo se retorcia y acomodada a sus encantos.




***




Azul, despierta. Ya es casi hora de almorzar. Dale ojoncita, ya me suenan las tripas. Levanta ese culo y vamos a comer.




jueves, 20 de octubre de 2016

¿SERÁ LA HUMANIDAD UN INVENTO DE UN DIOS ABURRIDO?

Recuerdo que en secundaria llevábamos el curso de Ciencias naturales, donde nos obligaron a realizar una biceccion a un cuy o también llamado conejillo de indias. Para mi fue detestable ver como muchas de las chicas que llevaban el curso descuartizaban salvajemente a este animalito que solamente fue dormido, no habían tenido siquiera la delicadeza de matarlo primero,  era escalofriante ver como de puro juego le cercionaban la nariz en varias partes, se reían burlonamente y hasta se chocaban las Palmas celebrando su hazaña. Parecían unas alimañas sedientas de sangre y maleficios, en ese momento las repudie más de lo que ya lo hacía antes mentalmente. Solían ser adolescentes vacías,  llenas de prejuicios,  pendientes de lo superficial,  cargadas de contextos vanos, quizá propios de la edad y de sus carencias afectivas,  chiquillas próximas a ser mujeres inestables y perversas. Lo curioso fue que al pasar los años, tiempos, avances tecnológicos,  apareció el Facebook y se estableció una red de alumnas del colegio, donde nuevamente supe de ellas, de sus actuales vidas, le di rienda suelta a mis especulaciones ya convertidas en realidades, las mujeres carentes y perversas ya ejercían sus doctrinas, muchas con vidas prolijas, faltas de diversas 
cosas,  no necesariamente materiales, nada estaba fuera de lugar, hasta que ohhhhh sorpresa!. Si recordamos al inicio, yo hablaba de una biceccion animal, donde un grupo de jovenzuelas, etc, etc; si, estás señoritas,  ahora mujeres, eran "dog lovers", "animalistas", todas unas activistas por la defensa de los animales, ¿es en serio?!, ¿tan macabra y vana puede ser la moda?, una moda donde usas a un ser vivo para hacerte notar?, acaso no recuerdan cuando años antes estaban descuartizando a conciencia un animal vivo?!. 
Fue trágicamente cómico ver estas escenas y fotos con animales, siendo cuidados por una ex asesina de los mismos, tan hipócritamente sonriente. 
Fue en ese preciso momento donde se me vino a la mente la frase de mi novio: ¿será la humanidad un invento de un Dios aburrido?

jueves, 2 de junio de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE VI SUS ENORMES Y PROFUNDOS OJOS NEGROS


Cuando vi sus ojos por primera vez, parecían dos enormes vínculos con el universo, dos enormes esferas de felicidad, donde solo ella y yo podíamos estar cálidas y seguras, ellos me miraron con tal complicidad que esbozaron una sonrisa y a su vez, ella levantó su pequeña y cálida manecita como si quisiera dotarme de lapos a la cara por haberla despertado, aprovechando que mis padres estaban haciendo quien sabe que cosas. En ese preciso instante pensé que nuestro amor seria sencillo, místico y abruptamente ácido, lleno de dotes de amor, que por su parte eran caricias transformadas en golpes. 

Recuerdo que cuando papá decidió abandonarnos, nadie se atrevía a decirle a una niña de 3 años que papá ya no estaría más en casa, que había decidido cambiarnos por una mujer 20 años menor que mamá y quien sabe se iría para siempre de nuestras vidas y así fue. Ella me miraba con sus enormes ojos negros llenos de complicidad como si supiera lo que estaba pasando y me ofreció un chocolate, fue la primera vez que el chocolate calmaba nuestras penas y nuestras culpas, como lo hace hasta ahora cuando nos sentimos mal, eso o cualquier elemento rebosante en azúcar que logre el mismo fin, calmarnos las angustias arrabaleras, casi insignificantes a los ojos de la gente que no tiene corazón, que no sabe lo que sufre una niña a la que le tocó un padre sin cojones. 

Con los años nos enfrentamos a las preguntas, las malas caras y los comentarios mal intencionados de ser hijas de padres separados en los años 90, años en los que ser un hijo de un hogar disfuncional era tener un destino chabacano y desprestigiado. Enfrentarnos a una madre que contaba los billetes para alimentarnos, educarnos y todos esos gastos necesarios en una casa, enfrentarnos luego a tenerlo todo y que tilden a nuestra madre de Mujerzuela. En los años 90, una mujer que ganaba más del dinero necesario para mantener una casa, no era una mujer trabajadora, era una mujer que tenía dinero de dudosa procedencia.

Ya entrando en el nuevo Milenio, nos enfrentamos al internet, el ingreso tecnológico, el porno y las adicciones, bueno en realidad quien disfrutó de esos buenos enfrentamientos, fui yo, mi hermana siempre fue una beata a mi lado, una niña digna, una adolescente digna y una adulta, ahora; recontra digna. 

A los 19 años caí enferma de manera crónica, con una de esas nuevas enfermedades miserables, también del siglo 21. Mi madre recorría las clínicas de Lima conmigo en brazos, de manera metafórica, mido 10 centímetros más que mi madre, es imposible que aún me lleve en brazos. Dentro de mi pensaba ya lo hice todo en la vida, he fornicado, he bebido, me he drogado, me he perdido y sabido encontrarme de entre las tinieblas tenebrosas de la depresión, entonces qué más puedo querer, pero la veía llorar en silencio, sigilosa, nocturna, siempre con sus chocolates cura penas, distante, siempre haciendo sus ácidas bromas acerca de morir y sus tiernos mensajes de amor escondidos bajo la manga, esos que me dejaba en tarjetas o pequeños pasteles llenos de glucosa y huía. Eso me hizo querer vivir, sanar, luchar, arrebatarle nuevamente mi vida al Diablo y tuve una extensa y jodida conversación con Dios, acerca de lo putanesca que había llevado mis miserias en esos últimos años de mi vida, le pedí consejos, le pedí perdón, le pedí tiempo y sobre todo compresión, le pedí que no me deje sin tus enormes y profundos ojos negros, que me necesitaban, que los necesitaba, que me enseñaron en su momento a ser madre, prediciendo el futuro, prediciendo que con los años, tendría un hijo con esos enormes ojos negros que vi en ti la primera vez que miraste.

Porque así te quiero yo, aunque te diga que no, mientras me abrazas a la fuerza y me obligas a darte de besos, mi tierna y malgeniada hermana.

viernes, 20 de noviembre de 2015

TE PARECES A MI MADRE

La relación entre Julio y yo iba de viento en popa, digamos que ya éramos una pareja estable pero sin ser pareja, a ver, teníamos sexo una vez por semana, comíamos juntos cada vez que se podía, hablábamos de viajes en adelante. Sin embargo, nuestra situación profesor - alumna, nos detenía un poco para "sacar a la luz" lo nuestro.

Al inicio, cuando empezamos a salir, él me comentaba que no quería nada serio, a sus 40 años, sabía que quería quedarse sólo y bueno, tenía una hija adoptiva de 15 años de quien quería encargarse por completo. Pues yo a mis 19 años tampoco quería casarme, así que me adapte perfecto a su ritmo, íbamos despacio, felices y sin ataduras, así como jugando pasó un año, tiempo en el que ya había dejado de ser mi maestro. Viajabamos, íbamos al cine con la niña, me encariñe mucho con ella, íbamos de compras juntas, si; parecíamos hermanas, e incluso muchos vendedores o mozos decían: que lindas sus niñas!...a quienes yo siempre respondía, sólo ella (señalando a Lucía) es la niña de papá, yo soy la novia; eran esos episodios los que hacía, creo yo; que Julio vaya pensando cada vez con más firmeza que yo era "la mujer de su vida". No!, no se han perdido nada, el Julio que yo conocí se iba transformando en un Julio que quería un hogar, una mujer e hijos, lo que me hacía sentir demasiados temores juntos, a mis 19 años yo sólo quería ser la novia, más no la madre de unos niños, cuando empecé a darle a conocer que las cosas estaban avanzando a un ritmo que no habíamos planificado, el alegaba que quizá ya era momento de madurar la relación y darle paso firme a lo nuestro, cada vez la situación se hacía más tensa para mí, no se si quizá fue inmadurez o temor, pero empecé a salir con alguien más, opté nuevamente por salir a divertirme con amigos o ir de fiesta, situaciones Que incomodaban mucho a Julio, quien ya había establecido rutinas los fines de semana (paseos familiares, compras, juegos, películas, etc). Empecé a alejarme poco a poco de él, permanecía más tiempo en mi departamento, casi no dormiamos juntos, hasta que empecé a extrañar nuestra "relación", una noche lo llamé y le pregunté: ¿qué éramos?, ¿cuál era nuestra situación? y esa noche Julio me pidió Matrimonio por la línea teléfonica, mientras hablaba con él, iba vistiendome, con la vista medio nublada de los lagrimones, bajé rápidamente al primer piso, saque el carro y fui rumbo a su departamento. Cuando lo vi, lo abrace muy fuerte, entramos basándonos y así empezamos a calentarnos, me tenía cargada y mis piernas entrelazaban su cuerpo, sentía como su miembro iba poniéndose cada vez más duro, sus besos eran de amor y calor, hizo a un lado mi ropa interior y me penetró como nunca, empecé a gritar de dolor y arrechura, sentía como su pene iba abriendo mis entrañas y lo abrazaba más a mi cuerpo, luego me bajó y me inclinó contra la mesa del recibidor y me dio tan duro que los adornos se fueron cayendo, cuando de pronto siento como todo su semen empieza a regar mi vientre y al caer los dos rendidos en la alfombra me dice: "te pareces a mi madre"... en ese momento pareciera que alguien con una enorme aguja reventó mi burbuja y mi cabeza pensó: que mierda!...no se si fue esa frase o lo que vino después; en el año siguiente, pero Julio y yo jamás nos casamos, el cuento de hadas se fue a la mierda (eso no existe)...él y yo sólo nos hablamos por la niña en la actualidad...así que nada de cierra tu historia de amor, que aprende a montar tu caballo, todo es pura mierda, mejor vive tu vida como tiene que ser y todo irá tomando el camino que necesite...la felicidad llega cuando uno menos se lo espera...aunque este lugar sea una discoteca gay, siento tú heterosexual, créeme...(esa ya es otra historia)

domingo, 9 de agosto de 2015

Me enamoré de tí, Lucía Bravo!

Hace algunos meses me rondaba un tema en la cabeza, quería preguntarle a mi abuelo, que es un sabio, ¿que siente uno cuando se enamora?, la pregunta era: papi, ¿qué sentiste cuando te enamoraste de mi mamita?. Que equivocada estaba.
La semana pasada fui a almorzar con mi abuelo, un hombre de noventa años, que tiene la vitalidad y mentalidad de un hombre joven, un hombre que me enamora con su mirada infinita llena de vivencias. Conversábamos de nuestra semana, bromeabamos, nos reíamos, se burlaba de mi sazón, antes de halagar mi comida, como siempre lo hace, le gusta hacerme sufrir con ese tema. De pronto y la verdad no recuerdo cómo, en la sobremesa, con una botella de vino tinto, llegamos a hablar del amor a los hijos y la familia; donde mi abuelo me confesó haberle sido infiel muchas veces a mi abuela, cosa que ya sabía, no era algo nuevo:
-¿Por qué le fuiste infiel tantas veces a mi abuela?, ¿No la querías?
- la quería, pero no estaba enamorado de ella, la quería como quien quiere a una amiga, íbamos al cine, al teatro, veíamos a los hijos, pero nada más.
- ¿alguna vez te enamoraste?
- Lucía Bravo, así se llamaba, sobrina del mayordomo de la Hacienda Arona, San Luis de Cañete, le declaré mi amor muchas veces, pero ella decía que me quería como amigo.
Caían lágrimas por las mejillas de mi abuelo, lo vi llorar como nunca antes lo había visto, lo vi llorar con desgarro, con nostalgia, pero con amor, hablaba de ella y casi volvía a sonreír nuevamente, cuando la mencionaba sus ojos brillaban, tenía ese brillo que nunca le vi al hablar de mi abuela.
- ¿Qué te gustaba de ella?
- lo diferente que era, jugaba fútbol, era una mulata hermosa, una negra de rasgos finos, con unos ojos pardos preciosos y unos dientes que parecían perlas, era culta y su sudor olía a rosas, siempre hablaba dulcemente y sólo se le olvidaba cuando jugaba fútbol, odiaba las cursilerías y las costumbres de aquellas épocas, le gustaba trabajar, era delicada, pero no inútil, decía que era una mujer independiente y lo demostraba.
En ese justo momento pensé en Sebas, y le pregunte: 
- ¿papá te hacía reír?
- mucho, eso era lo que más amaba de ella, siempre, siempre me hacía reír.
- ¿y ese muchacho, te hace reír?
- mucho papi, mucho!
-entonces, Salud! hija, porque estamos enamorados, tú de ese muchacho y yo de Lucía Bravo!

jueves, 2 de julio de 2015

LA EX


Escena 1: Muestra -  Cortázar 
Ingresamos a una sala oscura donde proyectaban una película con las fotos de Cortázar y el texto del capítulo 7 de Rayuela:
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y...y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
En ese mismo instante recordé la voz de mi novio contándome hace ya algunos meses atrás, que cuando novios con su ex, le recitó este capítulo al cumplir un mes de relación y llevó un pañuelo perfumado por si ella lloraba al escucharlo y ella ni se inmutó. Me llené de rabia y salí de la sala.

Escena 2: Pensamientos siniestros
Recuerdo que estábamos revisando unos libros en la biblioteca del centro cultural de la Universidad Católica,  salíamos de una muestra de Cortázar y nos disponíamos a tomar un café luego, mientras tocaba e iba adivinando los textos,  recordaba la Muestra de Cortázar y el capítulo 7. Su ex, cada que me contaba sobre ella y sus desplantes, la imaginaba,  guapa, altiva y hasta distinguida, quizá hasta más guapa que yo, y la odiaba silenciosamente,  nunca antes había sentido esto que dicen sentir las novias actuales sobre las ex, pero bueno, pensaba que era normal. 

Escena 3: Poca comida y mala digestión 
Ingresamos a comer a la cafetería del centro cultural y pedimos unos langostinos al panko, muy mala elección por cierto, muy caro y muy poco. Mientras esperábamos la comida con mucha expectativa,  se me ocurrió preguntarle a mi novio, con una cara de mofa que no podía ocultar, como se había sentido cuando su ex ni se inmutó por el capítulo de Cortázar que él le había leído y se había sentido como un imbécil.
En ese instante llegaron los platos, comimos rápidamente y en silencio.

Escena 4: una ex fea y una novia felíz 
Días después de la muestra, fui a encontrarme con mi novio. Encendí un cigarrillo y camino a su trabajo, pensaba en las últimas cosas que habíamos vivido juntos, sonreía tratando de adivinar sus ojos al verme llegar, porque siempre eran distintos, pero nunca dejaban de ser hermosos, lo amaba, sí; ya lo amaba, como amo mis horas de sueño y mis dietas excesivas de comidas grasosas e indecentes. No,  lo amaba más, definitivamente,  más que eso, lo amo con locura,  con desdén,  lo amo asquerosamente, obscenamente, tal como a él le gusta que lo ame.
Llegué justo a tiempo, el cruzaba la puerta de salida de su centro laboral,  nos besamos y empezamos a caminar hacia la avenida salaverry, siempre hacemos esta caminata, cruzando medio san isidro, conversando acerca de nuestros días,  de pronto escucho una voz acercarse diciendo: Sebasssssss...y la voz de él diciendo: Hola Adrianaaaa...y ésta última palabra me resonó en la cabeza como tambores tocando al lado de mis oídos y mientras estábamos paradas prácticamente una frente de la otra, sin yo oír lo que ellos dos hablaban, en esos dos pequeños pero a la vez largos minutos,  pude escanear y mirar al detalle a su ex, a quien No voy a describir por "respeto" , pero; por lo visto no tendría nada que envidiarle ni en cien años y me sentí ácidamente Feliz,  tanto que mi novio cuadras más allá me dijo: te conozco y ya puedes empezar a "rajar"! .... amo a Seb y después de todo este tiempo juntos,  Adriana hasta me hizo un favor, gracias a ella, ahora yo tengo a mi Seb!

martes, 17 de marzo de 2015

LAS GUAPAS

Una de aquellas tardes universitarias en las que solía escuchar música en la tranquilidad de mi habitación, de pronto salió un audio de un monólogo de Facundo Cabral, dentro de las tantas frases, bromas y parodias mencionó la siguente: él contaba cuando su abuela le decía que la maestra del pueblo, Dorotea, era Virgen no por buena, sino por fea, que en ella no era un acto de amor, sino de justicia. Automáticamente recordé que en mi salón de clase había un grupo de chicas un poco como Dorotea, este grupo lo conformaban 5 señoritas, las cuales nos tenían muy mala leche a mis tres amigas y a mí, nos habían puesto una serie de apodos: las plásticas, las divinas (dicho con sarcasmo) y más adjetivos parecidos. Recordaba que también se habían expresado muy mal de nosotras a dos alumnos provenientes de intercambio estudiantil, quienes luego se hicieron amigos nuestros y nos confesaron dicha "admiración" citada por ellas. Recordé también que una de ellas en una cena estudiantil, dijo a boca de jarro: "pero no entiendo que le ven a esas, si nosotras somos guapas", lo dijo en el preciso momento que bajaron el volumen de la música para darle la palabra al rector de la Universidad, en el momento hubo un silencio sepulcral y ni bien empezó a hablar el rector, los murmullos y risitas eran incontenibles.
Cuando me di cuenta de la hora, eran las 6:30 pm., llegaría tarde a clase, para variar. Aquel día iniciabamos un taller de psicoterapia con un nuevo profesor, al tocar la puerta del salón alrededor de las 7:30 pm., me dio el pase. Estando yo adentro, éste dice: Srta. Azul, por haber llegado tarde usted le pondrá un nombre al grupo de trabajo de sus compañeras aquí presentes, cuando las vi, eran ellas; una serie de confusiones y palabras pasaban por mi cabeza a raíz de mis pensamientos de hacía una hora y de pronto mis labios se mueven como si no tuvieran control de mi cerebro y digo: las guapas!. De pronto el salón entero se reía, yo sabía que no era de mi y mi profesor sólo atinó a decir: muy original Srta., muy original! ...

viernes, 7 de noviembre de 2014

DISCURSOS



No se si he sido buena o mala con esto de los discursos o agradecimientos en público, solo recuerdo que el primero fue en el colegio, frente a un gran número de personas. Ahí estaba yo, hablando sobre el aborto, tema bastante polémico en aquella época, no recuerdo bien por qué o cómo llegamos a eso, pero lo que si recuerdo eran las señas, miradas y amenazas de mis profesores cuando empecé a hablar de lo beneficioso que era el aborto terapéutico en otros países, hasta que me apagaron el micrófono y prácticamente me bajaron del escenario. 

Años después estando ya en la universidad me eligieron para brindar el discurso de la graduación, situación en la que me pasó algo bastante parecido cuando empecé a contar la serie de estrategias que habíamos trabajado para sacar a los diferentes directores de escuela que no habían cumplido con su trabajo. 

Al pasar de los años me tocó hablar obligadamente para agradecer a la gente que había asistido al primer año de mi hijo y como me cogieron con los calzones abajo lo único que se me vino a la cabeza, propio de agradecimiento para una fiesta fue el discurso de cumpleaños de Bruce Wayne en Batman, al cual acople mis palabras de manera muy parecida. A lo que mucha gente no sabia si aplaudir o reírse pensando que era una broma, y la cara de mi madre queriéndome asesinar era increíble. Terminé diciendo: Gracias! ... 

Espero ya nunca más me elijan para dar un discurso, de lo contrario se tendrán que atener a las consecuencias...

miércoles, 9 de julio de 2014

SUCESOS

Para empezar Sebas es un hombre súper reservado con su espacio familiar y amical, prefiere que estos no tengan conexión alguna con su novia (yo).
Él y yo íbamos recorriendo magdalena, mientras él me tomaba de la mano, de pronto se sobre para frente a mí y dice: 

- ¿qué tan grave está tu salud?
- tranquilo!, respondo. El médico dice que hasta los 40 años holgadamente.

Me miró fijamente, me abrazó y continuamos con nuestro camino. Al doblar la esquina le hago una broma acostumbrada referente a la sazón de su madre y él me hace una broma acerca de mi distrito, broma que suele realizar su hermano; según lo que Sebas me cuenta, a lo que respondo: - ¿cuándo me vas a presentar a tu hermano para que me bromee a la cara? Y él responde: - cuando cumplas 41.

***

Hace algunos años mi mejor amiga me invita a su baby shower, reuniones sociales que odio realmente. Estaba sentada mirando hacia la puerta y de pronto veo llegar a un tipo bastante interesante, de esos que suelen llamarme la atención, usaba lentes, alto, de tez muy blanca, casi calvo y ojos muy coquetos y misteriosos, desde que llegó no dejaba de mirarme y yo no perdí la oportunidad de seguirle el coqueteo, era bastante obvio que me gustaba y bueno empezamos a mirarnos por un buen rato. Pues me anduve entreteniendo hasta que me piden participar de uno de esos ridículos juegos, pues; bastante fastidiada, pero con una sonrisa en el rostro me dirijo hacia el “centro”, cual ovejita al matadero, así como yo, iban dos chicas más, ya ahí, mientras el payaso que siempre suele dárselas de pendejo gracioso preparaba su show, inicie conversación con una de las participantes que algunos meses atrás me la había topado en el cumpleaños de mi amiga y pues le comento que el chico de la puerta me parecía bastante atractivo y le pregunté si ella lo conocía, porque hace bastante rato, nos estábamos mirando mutuamente y la verdad que quería “caerle” más tarde cuando se ponga interesante la fiesta y ella me responde: - claro que lo conozco!, es mi marido!...

***

Cuando inicie labores en la empresa donde me encuentro actualmente me asignaron un equipo nextel y pues a la par me contaron muchas historias de pérdidas de los mismos dentro de la empresa, ya que hay personal operativo que no es muy honesto y pues reiteradas veces han desaparecido equipos móviles de los escritorios. Pues pese a todas estas “recomendaciones”, yo solía dejar mi equipo en el primer cajón de mi escritorio y una de estas mañanas llego a mi oficina, abro mi cajón para sacar el nextel (operación que suelo realizar a diario) y pues no lo veo!, me alarmé inmediatamente y le escribí un correo al personal de seguridad con copia a todas las gerencias, poniendo hincapié de cómo era posible tales robos!, cuando las oficinas quedan cerradas con llave!...cuando de pronto escucho por el alta voz: señorita Azul acercarse a gerencia!...señorita Azul acercarse a gerencia!.
Resulta que la noche anterior había ido a dejar unos papeles a gerencia y por la premura de tiempo había salido con el nextel en la mano y pues lo había olvidado en dicha oficina, gracias a esto obtuve una cadena de correos con merecidas llamadas de atención y recomendaciones de revisar mis cosas antes de alarmar al personal.

martes, 1 de abril de 2014

SIN PERDER LA SONRISA

En estos últimos días Lima se está poniendo media Gris, está recuperando su tono normal, ese que me gusta, ese que me recuerda a la gente que Amo. Mi Ale, las canas de mi Dulce Abuelo, los besos de labios fríos de mi flaco y las manitas tibias de Facundo.

Pero así como Lima, así de Grises se andan poniendo las cosas en el trabajo, mi vida y otros asuntillos pendientes, resulta que ahora debo despedir Gente y la verdad no me contrataron para eso, suelo ingresar a las empresas para contratar gente, capacitarla, felicitarla, agasajarla, pero despedirla?...decirle a una madre soltera con hijos que se vaya? o a un enfermo de cáncer o a un joven que se solventa los estudios…las cosas se siguen poniendo Grises. Mi última visita al doctor donde me dice: “este nuevo medicamento te dejará vivir unos años más pero NO TENDRÁS HIJOS porque es como un quimio”…quimio?...no, no tengo cáncer, pero jode también…uy! y se pone más gris, mi madre se enteró, porque los pendejos de la clínica llamaron a mi casa familiar para avisar que ya tenían los medicamento…ahora mi madre vive sobre mi tratando de que mi vida sea más “sana”, pero si yo jamás he sido sana…que es eso?...

Bueno, pero la verdad ese color, si, el Gris; me gusta muchísimo, así que lo veo y le sonrío, lo veo y disfruto con él y el humo Gris de mi cigarrillo acompañando mis frías mañanas…recuerdo las últimas palabras de mi flaco cuando le contaba que había despedido a una madre soltera con 3 hijos… “ya lo disfrutaras stef”… y si pues ya lo ando disfrutando…no es que uno sea malo, pero que bien que se acostumbra la bondad a ser del otro bando de vez en cuandito…

sábado, 30 de noviembre de 2013

GRAAAANDEE PEPE

Recuerdo que íbamos camino a una playa sureña, con mucho bullicio, ventanas del auto totalmente abiertas, cabellos al viento, bikinis, alcohol y música a todo volumen.

Yo iba de copiloto observando todo el tiempo a Pepe, él me miraba, yo lo miraba y así íbamos coqueteando sin hablar, yo suelo estar siempre sumergida en mi mundo, solo escuchaba como todos se divertían en la parte de atrás de la camioneta, haciendo bromas, los chicos piropeando y molestando a las chicas, apretándose el chisguete de bloqueador y Pepe diciendo en todo momento que no le ensucien el carro.

Llegamos a nuestro destino, éramos un grupo de tres chicas y cinco chicos, ninguno emparejado, todos amigos, éramos compañeros de la universidad, amantes de la libertad. Esa noche ya tenían todo planeado, fuimos a la casa de playa de uno de ellos, cada quien tenia su habitación designada, a mi me toco dormir con Miranda, era una de las mujeres mas alocadas del grupo, todo el tiempo hablaba de las vergas de los chicos, quien la tenia mas grande y quien mas chiquita, cuando la escuchaba revolotear hablando de las pingas de nuestros amigos, se me prendió una alerta y le pregunté: - ¿y que tal la tiene Pepe?, a lo que me respondió: - ese huevón a las justas y llega a dos centímetros de tu vagina.

Al saber tal información de Pepe me sentía menos avergonzada y mas segura con los coqueteos, sentía que tal infidencia que había dado bastantes kilómetros de ventaja.

Llegada la noche, cuando ya todos se preparaban para la fiesta y la parrilla, empecé a seguir con la mirada a Pepe, le coqueteaba todo el tiempo y el hacia lo mismo, empezó la música, los tragos, hasta que me saco a bailar, me hablaba al odio todo el tiempo, me susurraba lo hermosa que me veía, lo sexy que eran mis hombros, empecé a sentir como el alcohol trepaba por mi cuerpo y me adormecía el cerebro cada vez mas, entonces deje de beber, poco a poco con el transcurrir de la noche la gente fue emparejándose, el mas ganado fue Javier que terminó tirando con Claudia, la chica mas guapa, y todos los demás podíamos escucharlos hasta la sala, Miranda se quedó conversando con Manuel, Francisco y Jorge. Mientras Pepe y yo seguíamos bailando cada vez mas y mas pegados, en ese momento algo parecía faltarle a nuestro baile y si, era eso, vinieron a mi mente recuerdos de bailes anteriores y casi siempre sientes la verga dura del pata que parece que reventará sus pantalones, sin embargo; con Pepe no pasaba eso y recordé la voz entre cortada por la risa de Mariana: “ese huevón no llega ni a dos centímetros de tu vagina” y seguimos bailando.

Después de unas horas de conversar, nos dimos cuenta que nos habíamos quedado solos, Pepe me miraba con cara de excitación, pero en ningún momento me insinuó ir a tirar, entonces le dije que estaba cansada, me dirigí a mi habitación y al ingresar, Manuel, Francisco y Jorge estaban con sus pingas erectas alrededor de Mariana, automáticamente me di media vuelta y me choque con Pepe muy cerquita a mi, me apretó fuertemente de la cintura, sentía todo su cuerpo casi mezclarse con el mío y empezó a besarme tierna y profundamente, digamos que le tenia muchas ganas a Pepe, pero el tamañito de su pene me desanimaba, sin embargo, me deje llevar.

Besándonos y toqueteándonos caímos en uno de los sillones, íbamos sacándonos la ropa mientras nos calentábamos cada vez mas, el me besaba y mordisqueaba las tetas y yo trataba de cogerle la pinga para saber a que atenerme, pero no alcanzaba a tocársela, cuando de pronto el ya me había bajado el calzón y no me dio tiempo a decir nada, de pronto tenia su tremenda pinga dentro de mi, lo que único que alcance a decir fue un Ay!!!!!!, lleno de dolor y placer, mientras en mi mente pensaba porque Mariana me había mentido, pero no importaba fue el polvo mas rico que tuve ese año.

Al amanecer fui donde Mariana y le pregunté porque me había mentido con respecto a Pepe, a lo que me respondió: - con lo cojudita que eres, si te decía que la tenía grande te ibas a espantar. Pues si, Mariana tenia razón, lo que me dijo de Pepe me hizo sentir segura, sentí que podía manejar la situación, después me vino otra interrogante a la cabeza, jamás sentí la erección de Pepe, días después le pregunte y me dijo que trataba de mantener su pelvis lejos de alguna manera para no parecer un malcriado. Eso me pareció muy lindo de su parte.

Así que desde ese momento no vuelvo a confiar en que alguna mujer me advierta sobre la pinga de alguien, prefiero descubrirlo jajaja…

viernes, 27 de septiembre de 2013

FRAGMENTOS III: El Zorro y la Lobita asustada

Azul estoy harto!!!...harto de tus amigos, tus reuniones, tus jodidos conciertos, estoy hasta la mierda de todo, si tú eres mi mujer, entonces actúa como tal. Cuando escuché a Facundo gritar de esa manera no sabía qué hacer, tenía miedo, pensé que iba a destrozar algo, que me lastimaría, yo lo amaba, pero a veces lo desconocía, en ese instante lo veía gritar y moverse como loco de un lado a otro, solo atine a llorar y no escuchaba nada de lo que decía. Solo pensaba en todas sus actitudes, estaba tan llena de ganas de gritar también y mandar todo al demonio, de decirle que estaba harta de su ex mujer, de su hija, de mis domingos sin él, solo seguía pensando, me decía a mí misma que estaba cayendo en un vacío infinito, me preguntaba cuántas veces más soportaría esto, sentía que mi vida era como una enorme tela espesa, la cual tenía que mover con mucha dificultad y ahora Facundo se había posado sobre ella, para hacerme la carga aún más pesada.

lunes, 2 de septiembre de 2013

ESE FEO VICIO

Dicen que ese feo vicio se hereda, pues yo discrepo, mi familia lo odia, creo que es más una conexión invisible, discreta, distinta que me acompaña en mis malas rachas y en mis eternas noches de soledad. Dicen que es muy dañino. Sin embargo, he conocido personas más dañinas en este mundo lleno de cantares complacientes, pero siempre infelices. 

Ese flaquito humeante y ardiente se deshace y su cuerpo va desapareciendo en el viento arrastrado cual bolsa u hoja del otoño, a ese al que puedo hablarle sin que me interrumpa y que me oye en completo silencio, haciéndome sentir su centro, su universo. A ese le dedico hoy mi noche en esta humilde prosa. Aumentan más mis ganas cuando al tocarlo se convierte en mi muso, mi inspiración, me regocijo en su eterno olor y lo guardo conmigo.

En muchas oportunidades hemos caminado noches frías, lluviosas, otras hemos llorado, reído, ha sido testigo de tertulias interminables después de hacer el amor con algún amante furtivo momentáneo o eterno, ha estado en mis mejores y peores momentos, he tratado y han tratado de despojarme de él, pero nuestra unión es casi enfermiza simbiótica, cual pareja celotípica y escandalosa. Algunos me proponen hacerlo con clase, con elegancia, pero a mí me gusta así, rústico, original, en su cajita tétrica y desalineada, a veces aplastada por las trochas que lo obligo a recorrer cuando lo llevo en los bolsillos, y él atraviesa paciente todas esas surtideras mías, nuestras, eternas.

Lo conocí a temprana edad, hace ya 14 años y aún me hace vibrar, desnuda mis bajos pensamientos y en oportunidades me arrastra con él a divagar por el viento y lo quiero, lo quiero más. Sé que siempre habrá mística, fidelidad, indecencia y todo aquel sentimiento oscuro que la sociedad no permite, pero que él me deja ser y sentir a su lado.

Esta magnífica noche me acompaña, siempre leal y silencioso, cual lienzo febril de aquel pintor que alguna vez quise esculpir.