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lunes, 20 de marzo de 2017

Recuerdos Asesinos

Recuerdo algunas tardes mirando la programación, yo reía de algunos chistes o palabras de pataclaun y me preguntaste, que significa «pastrulo» y te dije que significaba: «despeinado», porque si te decía el verdadero significado, ya ibas a decir que seguramente fumaba hierba, que iba a ser una drogadicta despreciable toda mi vida, como era posible que la familia crea que eras una madre fracasada y bla bla bla

***

—Azul, tu abuelo está internado en la clínica, la loca esa que tiene por madre ese idiota, poca cosa de tu amigo, Eduardo. Ha ido a la casa para hacer semejante escándalo, porque asegura que te andas acostando con su hijo y le ha contado a tu abuelo que su hijo y tu esposo son muy amigos, es decir, que te ha dejado como lo que eres y en evidencia delante de él. Tu abuelo se dio a morir y está internado, si se muere es tú culpa. 

— ok, mamá. Será mi culpa.

***

La veía llorar mirándome, con sus enormes ojos negros, a través del espejo, mientras yo intentaba maquillarme, me reclamaba que mamá, sólo pensaba en el bien de mi matrimonio y trataba de tapar todos mis errores, mi vida bohemia y promiscua, para que Alejandro nunca me deje, porque, él era un hombre magnífico y yo sólo era bonita, poco inteligente, poquita cosa. «agradece hijita, que un hombre como él se ha fijado en ti», hasta he llegado a creérmelo, a veces me siento poquita cosa, mínima y asustada, cuando me mido al lado de Ale, me intimidan sus formas y sus demostraciones, yo sólo lo miro de lejos y me quedo pensando en que quizá así sea. 

Mi hermana me reclamaba que le había quitado al amor de su vida, su relación de un mes con un hombre 15 años mayor que ella, yo seguía sumergida en mi espacio mental reducido y escazo, pensando en que quizá, sí, era mi error.

***

—Gracias, por permitirme pasar la noche contigo y verte dormir. Quiero que sepas que aún te amo. 

— Eduardo, me cagaste con ese mensaje de texto, lo ha leído mi hermana y ahora cree que nos hemos acostado, jamás me va a creer que sólo dormimos juntos después del concierto a esperar el amanecer, está como loca y piensa que sólo estuviste con ella, porque siempre has estado enamorado de mi y ella se me parece mucho. 

— Azul, por favor. No tuve ninguna mala intención, déjame explicarte.

— creo que es mejor no vernos por un tiempo, te dije que nuestra amistad se iba a ir a la mierda, pero eres terco.

***

— No jodas huevón, tiene 15 años, como se te ocurre salir con mi hermana, es recontra chibola y tú ya tienes 30. Además, nuestra amistad de años se va a ir a la mierda, tú conoces a mi mamá, sabes que te va a hacer la vida imposible, la estás cagando, Eduardo.

— Azul, todo va a salir bien, quédate tranquila, o es que te da celos de que ya no vayamos al cine juntos...

— calla, huevón!

***

—Azul, te extraño. Siento que no puedo respirar. Es algo que parece que me ahogara, me he salido del trabajo porque ya no puedo más, tú me prometiste que nunca me ibas a dejar sólo, tú me prometiste ser siempre mi mejor amiga, mi compañera. Yo te amo, Azul, pero voy a aprender a controlarlo, déjame verte, siento que esto me está quemando, por favor.

— por favor, mi abuelo está muy enfermo y si se muere es mi culpa. Todos me están culpando de eso. Yo no he desmentido nada de lo que ha dicho tu madre, porque sería una lucha sin trofeo, nadie me va a creer, nadie tiene buen concepto de mí, el único que cree en mí es mi abuelo y no quiero quedarme sin él. Adiós, Eduardo.

***

—Ya no estoy enamorada de ti, Alejandro. Quiero sentirme libre y siento que a tu lado no lo soy, no pienso como quiero, no respiro como quisiera, no duermo, no fumo, extraño mis pasiones y mis vicios, mis libros, no hablamos de nada, lo único que tenemos en común son los videojuegos y las ganas de coger. Nada más.

— Yo siento por ti, todo eso que tu no sientes. Es suficiente para que estés aquí conmigo y nuestras ganas de coger.

— (abrazados), tengo tanto miedo a que algún día me lo reproches, quisiera irme, pero no puedo, yo te amo, sólo no estoy enamorada de ti.

— descansa cariño, mañana ya todo estará bien.

jueves, 9 de marzo de 2017

Sueños Indecentes



Sonó el teléfono y era él, indicando que estaba esperándome en la puerta del edificio.

-dónde estás, no te veo

-del otro lado, no quiero que me vea tu novio

-jajaja, estás loco

Subí al auto y me sentía entre a gusto y nerviosa, me gustaba mucho su look, su edad y su personalidad. Era un hombre extraordinario, tenía un auto modesto, ya que también tenía un sueldo modesto, una esposa y 2 hijos.

Empezamos a hablar de nuestras anecdotas universitarias, discotecas y calles de Lima por las que habíamos caminado hasta el amanecer, nos dirigimos a un lugar a comprar unas latas de cerveza, mi licor favorito, para luego dirigirnos a un lugar más apartado e íntimo.

Juan José y Yo habíamos pasado meses conversando a diario, hablando de nuestros pasatiempos, gustos en común, literatura, cine, arte, música, de todo. Me había hablado de sus desventuras de sus dos separaciones dentro de un mismo matrimonio, su actual matrimonio. 




***




Conocí a Sandrita en una parrillada de confraternidad del trabajo de Juan José, hablamos casi toda la tarde, me pareció una mujer espectacular, pero demasiado madre, de esas mujeres que se entregan a la labor y se dejan de lado sin siquiera mirarse a los ojos en el espejo cuando van al lavado a diario, esas mujeres me agobian, pero a la vez me traen el calor de mamá, ese calor que a veces necesito tocar apenas para saber que si lo tengo, pero que me cuesta percibir en mi propia vida. Sandrita, me habló todo el tiempo de su matrimonio, me daba consejos de como tener un marido felíz y unos hijos maravillosos en un hogar perfecto, la escuchaba mientras observaba de costado a Juan José, observaba como cada media hora volteaba a sonreirme, no sabía si lo hacía por cortesía o por algún gusto en común. Pues desde que lo vi entrar con esa cara madura de hombre mayor, el cabello largo, el polo metal y esos pantalones militares, me dio un impulso de querer besarlo, cuando se acercó a mi nos presentaron, le di la mano y me dijo: eres más bonita en persona.




***




-Hola, Azul. Soy Juan José, te acuerdas de mí, el de la parrillada.

-hola, sí claro. Todo bien, es un poco tarde para que un hombre trabajador, pujante, esté a estás horas en el Facebook

- jajaja, soy noctambulo. Y tu sonrisa en esa foto de perfil me trajo muchos recuerdos, ¿cómo estás?

- bien, me han comentado que te gusta leer, has leído 100 años de soledad?

- pues sí, es una obra a la cual admiro

- leíste también, crónicas de una muerte anunciada?

-no, aún no he tenido el placer

-te la voy a Enviar, para que puedas leerla

-está bien, gracias. Que descanses, Azul.

-bye




***




-Me enamoré de ti desde que leí la dedicatoria en el libro que me enviaste después de aquella primera conversación.

-nadie se enamora a partir de una dedicatoria, con tan poquita conversación previa, no crees. Además yo estoy enamorada de otra persona

-yo sólo se que voy a soñar contigo todas estas noches, sólo se que no olvidaré esa frase que me dijiste un día antes de follar: -Juan José, tenemos que hacer algo urgente

-dime, amor

-follar!




- adiós, Juan José. Fue una bonita aventura. Gracias por todo.




***




Entramos y con gran nerviosismo cada uno por su lado hablamos de todo, él se sacó el polo para darme o darse más valor. No lo sé, después de un lapso de una hora me besó, primero delicadamente y luego cada vez más desaforado, medio mordiendome y tocando casi toda mi boca con su lengua. Me tocó las tetas y metió su mano debajo de mi ropa interior, primero metió un dedo y después dos, empecé a gemir, le pedía que por favor lo haga despacio, Luego dejó caer su cuerpo sobre mí, sentí su verga dura, grande y caliente, me asustó un poco y le advertí que yo era estrecha y que por favor tenga cuidado, el me abrazaba, me besaba y me decía que no me preocupara, que me relajara y así fue, me entregué completamente a la pasión, llegó el momento y me penetró muy suave y después empezó a moverse, cada vez más rápido, así que empecé a gemir y a decir su nombre repetidas veces, sentía como su verga se ponía cada vez más dura, sentía como mi cuerpo se retorcia y acomodada a sus encantos.




***




Azul, despierta. Ya es casi hora de almorzar. Dale ojoncita, ya me suenan las tripas. Levanta ese culo y vamos a comer.




jueves, 20 de octubre de 2016

¿SERÁ LA HUMANIDAD UN INVENTO DE UN DIOS ABURRIDO?

Recuerdo que en secundaria llevábamos el curso de Ciencias naturales, donde nos obligaron a realizar una biceccion a un cuy o también llamado conejillo de indias. Para mi fue detestable ver como muchas de las chicas que llevaban el curso descuartizaban salvajemente a este animalito que solamente fue dormido, no habían tenido siquiera la delicadeza de matarlo primero,  era escalofriante ver como de puro juego le cercionaban la nariz en varias partes, se reían burlonamente y hasta se chocaban las Palmas celebrando su hazaña. Parecían unas alimañas sedientas de sangre y maleficios, en ese momento las repudie más de lo que ya lo hacía antes mentalmente. Solían ser adolescentes vacías,  llenas de prejuicios,  pendientes de lo superficial,  cargadas de contextos vanos, quizá propios de la edad y de sus carencias afectivas,  chiquillas próximas a ser mujeres inestables y perversas. Lo curioso fue que al pasar los años, tiempos, avances tecnológicos,  apareció el Facebook y se estableció una red de alumnas del colegio, donde nuevamente supe de ellas, de sus actuales vidas, le di rienda suelta a mis especulaciones ya convertidas en realidades, las mujeres carentes y perversas ya ejercían sus doctrinas, muchas con vidas prolijas, faltas de diversas 
cosas,  no necesariamente materiales, nada estaba fuera de lugar, hasta que ohhhhh sorpresa!. Si recordamos al inicio, yo hablaba de una biceccion animal, donde un grupo de jovenzuelas, etc, etc; si, estás señoritas,  ahora mujeres, eran "dog lovers", "animalistas", todas unas activistas por la defensa de los animales, ¿es en serio?!, ¿tan macabra y vana puede ser la moda?, una moda donde usas a un ser vivo para hacerte notar?, acaso no recuerdan cuando años antes estaban descuartizando a conciencia un animal vivo?!. 
Fue trágicamente cómico ver estas escenas y fotos con animales, siendo cuidados por una ex asesina de los mismos, tan hipócritamente sonriente. 
Fue en ese preciso momento donde se me vino a la mente la frase de mi novio: ¿será la humanidad un invento de un Dios aburrido?

jueves, 2 de junio de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE VI SUS ENORMES Y PROFUNDOS OJOS NEGROS


Cuando vi sus ojos por primera vez, parecían dos enormes vínculos con el universo, dos enormes esferas de felicidad, donde solo ella y yo podíamos estar cálidas y seguras, ellos me miraron con tal complicidad que esbozaron una sonrisa y a su vez, ella levantó su pequeña y cálida manecita como si quisiera dotarme de lapos a la cara por haberla despertado, aprovechando que mis padres estaban haciendo quien sabe que cosas. En ese preciso instante pensé que nuestro amor seria sencillo, místico y abruptamente ácido, lleno de dotes de amor, que por su parte eran caricias transformadas en golpes. 

Recuerdo que cuando papá decidió abandonarnos, nadie se atrevía a decirle a una niña de 3 años que papá ya no estaría más en casa, que había decidido cambiarnos por una mujer 20 años menor que mamá y quien sabe se iría para siempre de nuestras vidas y así fue. Ella me miraba con sus enormes ojos negros llenos de complicidad como si supiera lo que estaba pasando y me ofreció un chocolate, fue la primera vez que el chocolate calmaba nuestras penas y nuestras culpas, como lo hace hasta ahora cuando nos sentimos mal, eso o cualquier elemento rebosante en azúcar que logre el mismo fin, calmarnos las angustias arrabaleras, casi insignificantes a los ojos de la gente que no tiene corazón, que no sabe lo que sufre una niña a la que le tocó un padre sin cojones. 

Con los años nos enfrentamos a las preguntas, las malas caras y los comentarios mal intencionados de ser hijas de padres separados en los años 90, años en los que ser un hijo de un hogar disfuncional era tener un destino chabacano y desprestigiado. Enfrentarnos a una madre que contaba los billetes para alimentarnos, educarnos y todos esos gastos necesarios en una casa, enfrentarnos luego a tenerlo todo y que tilden a nuestra madre de Mujerzuela. En los años 90, una mujer que ganaba más del dinero necesario para mantener una casa, no era una mujer trabajadora, era una mujer que tenía dinero de dudosa procedencia.

Ya entrando en el nuevo Milenio, nos enfrentamos al internet, el ingreso tecnológico, el porno y las adicciones, bueno en realidad quien disfrutó de esos buenos enfrentamientos, fui yo, mi hermana siempre fue una beata a mi lado, una niña digna, una adolescente digna y una adulta, ahora; recontra digna. 

A los 19 años caí enferma de manera crónica, con una de esas nuevas enfermedades miserables, también del siglo 21. Mi madre recorría las clínicas de Lima conmigo en brazos, de manera metafórica, mido 10 centímetros más que mi madre, es imposible que aún me lleve en brazos. Dentro de mi pensaba ya lo hice todo en la vida, he fornicado, he bebido, me he drogado, me he perdido y sabido encontrarme de entre las tinieblas tenebrosas de la depresión, entonces qué más puedo querer, pero la veía llorar en silencio, sigilosa, nocturna, siempre con sus chocolates cura penas, distante, siempre haciendo sus ácidas bromas acerca de morir y sus tiernos mensajes de amor escondidos bajo la manga, esos que me dejaba en tarjetas o pequeños pasteles llenos de glucosa y huía. Eso me hizo querer vivir, sanar, luchar, arrebatarle nuevamente mi vida al Diablo y tuve una extensa y jodida conversación con Dios, acerca de lo putanesca que había llevado mis miserias en esos últimos años de mi vida, le pedí consejos, le pedí perdón, le pedí tiempo y sobre todo compresión, le pedí que no me deje sin tus enormes y profundos ojos negros, que me necesitaban, que los necesitaba, que me enseñaron en su momento a ser madre, prediciendo el futuro, prediciendo que con los años, tendría un hijo con esos enormes ojos negros que vi en ti la primera vez que miraste.

Porque así te quiero yo, aunque te diga que no, mientras me abrazas a la fuerza y me obligas a darte de besos, mi tierna y malgeniada hermana.

viernes, 20 de noviembre de 2015

TE PARECES A MI MADRE

La relación entre Julio y yo iba de viento en popa, digamos que ya éramos una pareja estable pero sin ser pareja, a ver, teníamos sexo una vez por semana, comíamos juntos cada vez que se podía, hablábamos de viajes en adelante. Sin embargo, nuestra situación profesor - alumna, nos detenía un poco para "sacar a la luz" lo nuestro.

Al inicio, cuando empezamos a salir, él me comentaba que no quería nada serio, a sus 40 años, sabía que quería quedarse sólo y bueno, tenía una hija adoptiva de 15 años de quien quería encargarse por completo. Pues yo a mis 19 años tampoco quería casarme, así que me adapte perfecto a su ritmo, íbamos despacio, felices y sin ataduras, así como jugando pasó un año, tiempo en el que ya había dejado de ser mi maestro. Viajabamos, íbamos al cine con la niña, me encariñe mucho con ella, íbamos de compras juntas, si; parecíamos hermanas, e incluso muchos vendedores o mozos decían: que lindas sus niñas!...a quienes yo siempre respondía, sólo ella (señalando a Lucía) es la niña de papá, yo soy la novia; eran esos episodios los que hacía, creo yo; que Julio vaya pensando cada vez con más firmeza que yo era "la mujer de su vida". No!, no se han perdido nada, el Julio que yo conocí se iba transformando en un Julio que quería un hogar, una mujer e hijos, lo que me hacía sentir demasiados temores juntos, a mis 19 años yo sólo quería ser la novia, más no la madre de unos niños, cuando empecé a darle a conocer que las cosas estaban avanzando a un ritmo que no habíamos planificado, el alegaba que quizá ya era momento de madurar la relación y darle paso firme a lo nuestro, cada vez la situación se hacía más tensa para mí, no se si quizá fue inmadurez o temor, pero empecé a salir con alguien más, opté nuevamente por salir a divertirme con amigos o ir de fiesta, situaciones Que incomodaban mucho a Julio, quien ya había establecido rutinas los fines de semana (paseos familiares, compras, juegos, películas, etc). Empecé a alejarme poco a poco de él, permanecía más tiempo en mi departamento, casi no dormiamos juntos, hasta que empecé a extrañar nuestra "relación", una noche lo llamé y le pregunté: ¿qué éramos?, ¿cuál era nuestra situación? y esa noche Julio me pidió Matrimonio por la línea teléfonica, mientras hablaba con él, iba vistiendome, con la vista medio nublada de los lagrimones, bajé rápidamente al primer piso, saque el carro y fui rumbo a su departamento. Cuando lo vi, lo abrace muy fuerte, entramos basándonos y así empezamos a calentarnos, me tenía cargada y mis piernas entrelazaban su cuerpo, sentía como su miembro iba poniéndose cada vez más duro, sus besos eran de amor y calor, hizo a un lado mi ropa interior y me penetró como nunca, empecé a gritar de dolor y arrechura, sentía como su pene iba abriendo mis entrañas y lo abrazaba más a mi cuerpo, luego me bajó y me inclinó contra la mesa del recibidor y me dio tan duro que los adornos se fueron cayendo, cuando de pronto siento como todo su semen empieza a regar mi vientre y al caer los dos rendidos en la alfombra me dice: "te pareces a mi madre"... en ese momento pareciera que alguien con una enorme aguja reventó mi burbuja y mi cabeza pensó: que mierda!...no se si fue esa frase o lo que vino después; en el año siguiente, pero Julio y yo jamás nos casamos, el cuento de hadas se fue a la mierda (eso no existe)...él y yo sólo nos hablamos por la niña en la actualidad...así que nada de cierra tu historia de amor, que aprende a montar tu caballo, todo es pura mierda, mejor vive tu vida como tiene que ser y todo irá tomando el camino que necesite...la felicidad llega cuando uno menos se lo espera...aunque este lugar sea una discoteca gay, siento tú heterosexual, créeme...(esa ya es otra historia)

domingo, 9 de agosto de 2015

Me enamoré de tí, Lucía Bravo!

Hace algunos meses me rondaba un tema en la cabeza, quería preguntarle a mi abuelo, que es un sabio, ¿que siente uno cuando se enamora?, la pregunta era: papi, ¿qué sentiste cuando te enamoraste de mi mamita?. Que equivocada estaba.
La semana pasada fui a almorzar con mi abuelo, un hombre de noventa años, que tiene la vitalidad y mentalidad de un hombre joven, un hombre que me enamora con su mirada infinita llena de vivencias. Conversábamos de nuestra semana, bromeabamos, nos reíamos, se burlaba de mi sazón, antes de halagar mi comida, como siempre lo hace, le gusta hacerme sufrir con ese tema. De pronto y la verdad no recuerdo cómo, en la sobremesa, con una botella de vino tinto, llegamos a hablar del amor a los hijos y la familia; donde mi abuelo me confesó haberle sido infiel muchas veces a mi abuela, cosa que ya sabía, no era algo nuevo:
-¿Por qué le fuiste infiel tantas veces a mi abuela?, ¿No la querías?
- la quería, pero no estaba enamorado de ella, la quería como quien quiere a una amiga, íbamos al cine, al teatro, veíamos a los hijos, pero nada más.
- ¿alguna vez te enamoraste?
- Lucía Bravo, así se llamaba, sobrina del mayordomo de la Hacienda Arona, San Luis de Cañete, le declaré mi amor muchas veces, pero ella decía que me quería como amigo.
Caían lágrimas por las mejillas de mi abuelo, lo vi llorar como nunca antes lo había visto, lo vi llorar con desgarro, con nostalgia, pero con amor, hablaba de ella y casi volvía a sonreír nuevamente, cuando la mencionaba sus ojos brillaban, tenía ese brillo que nunca le vi al hablar de mi abuela.
- ¿Qué te gustaba de ella?
- lo diferente que era, jugaba fútbol, era una mulata hermosa, una negra de rasgos finos, con unos ojos pardos preciosos y unos dientes que parecían perlas, era culta y su sudor olía a rosas, siempre hablaba dulcemente y sólo se le olvidaba cuando jugaba fútbol, odiaba las cursilerías y las costumbres de aquellas épocas, le gustaba trabajar, era delicada, pero no inútil, decía que era una mujer independiente y lo demostraba.
En ese justo momento pensé en Sebas, y le pregunte: 
- ¿papá te hacía reír?
- mucho, eso era lo que más amaba de ella, siempre, siempre me hacía reír.
- ¿y ese muchacho, te hace reír?
- mucho papi, mucho!
-entonces, Salud! hija, porque estamos enamorados, tú de ese muchacho y yo de Lucía Bravo!

jueves, 2 de julio de 2015

LA EX


Escena 1: Muestra -  Cortázar 
Ingresamos a una sala oscura donde proyectaban una película con las fotos de Cortázar y el texto del capítulo 7 de Rayuela:
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y...y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
En ese mismo instante recordé la voz de mi novio contándome hace ya algunos meses atrás, que cuando novios con su ex, le recitó este capítulo al cumplir un mes de relación y llevó un pañuelo perfumado por si ella lloraba al escucharlo y ella ni se inmutó. Me llené de rabia y salí de la sala.

Escena 2: Pensamientos siniestros
Recuerdo que estábamos revisando unos libros en la biblioteca del centro cultural de la Universidad Católica,  salíamos de una muestra de Cortázar y nos disponíamos a tomar un café luego, mientras tocaba e iba adivinando los textos,  recordaba la Muestra de Cortázar y el capítulo 7. Su ex, cada que me contaba sobre ella y sus desplantes, la imaginaba,  guapa, altiva y hasta distinguida, quizá hasta más guapa que yo, y la odiaba silenciosamente,  nunca antes había sentido esto que dicen sentir las novias actuales sobre las ex, pero bueno, pensaba que era normal. 

Escena 3: Poca comida y mala digestión 
Ingresamos a comer a la cafetería del centro cultural y pedimos unos langostinos al panko, muy mala elección por cierto, muy caro y muy poco. Mientras esperábamos la comida con mucha expectativa,  se me ocurrió preguntarle a mi novio, con una cara de mofa que no podía ocultar, como se había sentido cuando su ex ni se inmutó por el capítulo de Cortázar que él le había leído y él me dijo: Me sentí como un imbécil!. 
En ese instante llegaron los platos, comimos rápidamente y en silencio.

Escena 4: una ex fea y una novia felíz 
Días después de la muestra, fui a encontrarme con mi novio. Encendí un cigarrillo y camino a su trabajo, pensaba en las últimas cosas que habíamos vivido juntos, sonreía tratando de adivinar sus ojos al verme llegar, porque siempre eran distintos, pero nunca dejaban de ser hermosos, lo amaba, sí; ya lo amaba, como amo mis horas de sueño y mis dietas excesivas de comidas grasosas e indecentes. No,  lo amaba más, definitivamente,  más que eso, lo amo con locura,  con desdén,  lo amo asquerosamente, obscenamente, tal como a él le gusta que lo ame.
Llegué justo a tiempo, el cruzaba la puerta de salida de su centro laboral,  nos besamos y empezamos a caminar hacia la avenida salaverry, siempre hacemos esta caminata, cruzando medio san isidro, conversando acerca de nuestros días,  de pronto escucho una voz acercarse diciendo: Sebasssssss...y la voz de él diciendo: Hola Adrianaaaa...y ésta última palabra me resonó en la cabeza como tambores tocando al lado de mis oídos y mientras estábamos paradas prácticamente una frente de la otra, sin yo oír lo que ellos dos hablaban, en esos dos pequeños pero a la vez largos minutos,  pude escanear y mirar al detalle a su ex, a quien No voy a describir por "respeto" , pero; por lo visto no tendría nada que envidiarle ni en cien años y me sentí ácidamente Feliz,  tanto que mi novio cuadras más allá me dijo: te conozco y ya puedes empezar a "rajar"! .... amo a Seb y después de todo este tiempo juntos,  Adriana hasta me hizo un favor, gracias a ella, ahora yo tengo a mi Seb!