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jueves, 2 de junio de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE VI SUS ENORMES Y PROFUNDOS OJOS NEGROS


Cuando vi sus ojos por primera vez, parecían dos enormes vínculos con el universo, dos enormes esferas de felicidad, donde solo ella y yo podíamos estar cálidas y seguras, ellos me miraron con tal complicidad que esbozaron una sonrisa y a su vez, ella levantó su pequeña y cálida manecita como si quisiera dotarme de lapos a la cara por haberla despertado, aprovechando que mis padres estaban haciendo quien sabe que cosas. En ese preciso instante pensé que nuestro amor seria sencillo, místico y abruptamente ácido, lleno de dotes de amor, que por su parte eran caricias transformadas en golpes. 

Recuerdo que cuando papá decidió abandonarnos, nadie se atrevía a decirle a una niña de 3 años que papá ya no estaría más en casa, que había decidido cambiarnos por una mujer 20 años menor que mamá y quien sabe se iría para siempre de nuestras vidas y así fue. Ella me miraba con sus enormes ojos negros llenos de complicidad como si supiera lo que estaba pasando y me ofreció un chocolate, fue la primera vez que el chocolate calmaba nuestras penas y nuestras culpas, como lo hace hasta ahora cuando nos sentimos mal, eso o cualquier elemento rebosante en azúcar que logre el mismo fin, calmarnos las angustias arrabaleras, casi insignificantes a los ojos de la gente que no tiene corazón, que no sabe lo que sufre una niña a la que le tocó un padre sin cojones. 

Con los años nos enfrentamos a las preguntas, las malas caras y los comentarios mal intencionados de ser hijas de padres separados en los años 90, años en los que ser un hijo de un hogar disfuncional era tener un destino chabacano y desprestigiado. Enfrentarnos a una madre que contaba los billetes para alimentarnos, educarnos y todos esos gastos necesarios en una casa, enfrentarnos luego a tenerlo todo y que tilden a nuestra madre de Mujerzuela. En los años 90, una mujer que ganaba más del dinero necesario para mantener una casa, no era una mujer trabajadora, era una mujer que tenía dinero de dudosa procedencia.

Ya entrando en el nuevo Milenio, nos enfrentamos al internet, el ingreso tecnológico, el porno y las adicciones, bueno en realidad quien disfrutó de esos buenos enfrentamientos, fui yo, mi hermana siempre fue una beata a mi lado, una niña digna, una adolescente digna y una adulta, ahora; recontra digna. 

A los 19 años caí enferma de manera crónica, con una de esas nuevas enfermedades miserables, también del siglo 21. Mi madre recorría las clínicas de Lima conmigo en brazos, de manera metafórica, mido 10 centímetros más que mi madre, es imposible que aún me lleve en brazos. Dentro de mi pensaba ya lo hice todo en la vida, he fornicado, he bebido, me he drogado, me he perdido y sabido encontrarme de entre las tinieblas tenebrosas de la depresión, entonces qué más puedo querer, pero la veía llorar en silencio, sigilosa, nocturna, siempre con sus chocolates cura penas, distante, siempre haciendo sus ácidas bromas acerca de morir y sus tiernos mensajes de amor escondidos bajo la manga, esos que me dejaba en tarjetas o pequeños pasteles llenos de glucosa y huía. Eso me hizo querer vivir, sanar, luchar, arrebatarle nuevamente mi vida al Diablo y tuve una extensa y jodida conversación con Dios, acerca de lo putanesca que había llevado mis miserias en esos últimos años de mi vida, le pedí consejos, le pedí perdón, le pedí tiempo y sobre todo compresión, le pedí que no me deje sin tus enormes y profundos ojos negros, que me necesitaban, que los necesitaba, que me enseñaron en su momento a ser madre, prediciendo el futuro, prediciendo que con los años, tendría un hijo con esos enormes ojos negros que vi en ti la primera vez que miraste.

Porque así te quiero yo, aunque te diga que no, mientras me abrazas a la fuerza y me obligas a darte de besos, mi tierna y malgeniada hermana.

viernes, 20 de noviembre de 2015

TE PARECES A MI MADRE

La relación entre Julio y yo iba de viento en popa, digamos que ya éramos una pareja estable pero sin ser pareja, a ver, teníamos sexo una vez por semana, comíamos juntos cada vez que se podía, hablábamos de viajes en adelante. Sin embargo, nuestra situación profesor - alumna, nos detenía un poco para "sacar a la luz" lo nuestro.

Al inicio, cuando empezamos a salir, él me comentaba que no quería nada serio, a sus 40 años, sabía que quería quedarse sólo y bueno, tenía una hija adoptiva de 15 años de quien quería encargarse por completo. Pues yo a mis 19 años tampoco quería casarme, así que me adapte perfecto a su ritmo, íbamos despacio, felices y sin ataduras, así como jugando pasó un año, tiempo en el que ya había dejado de ser mi maestro. Viajabamos, íbamos al cine con la niña, me encariñe mucho con ella, íbamos de compras juntas, si; parecíamos hermanas, e incluso muchos vendedores o mozos decían: que lindas sus niñas!...a quienes yo siempre respondía, sólo ella (señalando a Lucía) es la niña de papá, yo soy la novia; eran esos episodios los que hacía, creo yo; que Julio vaya pensando cada vez con más firmeza que yo era "la mujer de su vida". No!, no se han perdido nada, el Julio que yo conocí se iba transformando en un Julio que quería un hogar, una mujer e hijos, lo que me hacía sentir demasiados temores juntos, a mis 19 años yo sólo quería ser la novia, más no la madre de unos niños, cuando empecé a darle a conocer que las cosas estaban avanzando a un ritmo que no habíamos planificado, el alegaba que quizá ya era momento de madurar la relación y darle paso firme a lo nuestro, cada vez la situación se hacía más tensa para mí, no se si quizá fue inmadurez o temor, pero empecé a salir con alguien más, opté nuevamente por salir a divertirme con amigos o ir de fiesta, situaciones Que incomodaban mucho a Julio, quien ya había establecido rutinas los fines de semana (paseos familiares, compras, juegos, películas, etc). Empecé a alejarme poco a poco de él, permanecía más tiempo en mi departamento, casi no dormiamos juntos, hasta que empecé a extrañar nuestra "relación", una noche lo llamé y le pregunté: ¿qué éramos?, ¿cuál era nuestra situación? y esa noche Julio me pidió Matrimonio por la línea teléfonica, mientras hablaba con él, iba vistiendome, con la vista medio nublada de los lagrimones, bajé rápidamente al primer piso, saque el carro y fui rumbo a su departamento. Cuando lo vi, lo abrace muy fuerte, entramos basándonos y así empezamos a calentarnos, me tenía cargada y mis piernas entrelazaban su cuerpo, sentía como su miembro iba poniéndose cada vez más duro, sus besos eran de amor y calor, hizo a un lado mi ropa interior y me penetró como nunca, empecé a gritar de dolor y arrechura, sentía como su pene iba abriendo mis entrañas y lo abrazaba más a mi cuerpo, luego me bajó y me inclinó contra la mesa del recibidor y me dio tan duro que los adornos se fueron cayendo, cuando de pronto siento como todo su semen empieza a regar mi vientre y al caer los dos rendidos en la alfombra me dice: "te pareces a mi madre"... en ese momento pareciera que alguien con una enorme aguja reventó mi burbuja y mi cabeza pensó: que mierda!...no se si fue esa frase o lo que vino después; en el año siguiente, pero Julio y yo jamás nos casamos, el cuento de hadas se fue a la mierda (eso no existe)...él y yo sólo nos hablamos por la niña en la actualidad...así que nada de cierra tu historia de amor, que aprende a montar tu caballo, todo es pura mierda, mejor vive tu vida como tiene que ser y todo irá tomando el camino que necesite...la felicidad llega cuando uno menos se lo espera...aunque este lugar sea una discoteca gay, siento tú heterosexual, créeme...(esa ya es otra historia)

domingo, 9 de agosto de 2015

Me enamoré de tí, Lucía Bravo!

Hace algunos meses me rondaba un tema en la cabeza, quería preguntarle a mi abuelo, que es un sabio, ¿que siente uno cuando se enamora?, la pregunta era: papi, ¿qué sentiste cuando te enamoraste de mi mamita?. Que equivocada estaba.
La semana pasada fui a almorzar con mi abuelo, un hombre de noventa años, que tiene la vitalidad y mentalidad de un hombre joven, un hombre que me enamora con su mirada infinita llena de vivencias. Conversábamos de nuestra semana, bromeabamos, nos reíamos, se burlaba de mi sazón, antes de halagar mi comida, como siempre lo hace, le gusta hacerme sufrir con ese tema. De pronto y la verdad no recuerdo cómo, en la sobremesa, con una botella de vino tinto, llegamos a hablar del amor a los hijos y la familia; donde mi abuelo me confesó haberle sido infiel muchas veces a mi abuela, cosa que ya sabía, no era algo nuevo:
-¿Por qué le fuiste infiel tantas veces a mi abuela?, ¿No la querías?
- la quería, pero no estaba enamorado de ella, la quería como quien quiere a una amiga, íbamos al cine, al teatro, veíamos a los hijos, pero nada más.
- ¿alguna vez te enamoraste?
- Lucía Bravo, así se llamaba, sobrina del mayordomo de la Hacienda Arona, San Luis de Cañete, le declaré mi amor muchas veces, pero ella decía que me quería como amigo.
Caían lágrimas por las mejillas de mi abuelo, lo vi llorar como nunca antes lo había visto, lo vi llorar con desgarro, con nostalgia, pero con amor, hablaba de ella y casi volvía a sonreír nuevamente, cuando la mencionaba sus ojos brillaban, tenía ese brillo que nunca le vi al hablar de mi abuela.
- ¿Qué te gustaba de ella?
- lo diferente que era, jugaba fútbol, era una mulata hermosa, una negra de rasgos finos, con unos ojos pardos preciosos y unos dientes que parecían perlas, era culta y su sudor olía a rosas, siempre hablaba dulcemente y sólo se le olvidaba cuando jugaba fútbol, odiaba las cursilerías y las costumbres de aquellas épocas, le gustaba trabajar, era delicada, pero no inútil, decía que era una mujer independiente y lo demostraba.
En ese justo momento pensé en Sebas, y le pregunte: 
- ¿papá te hacía reír?
- mucho, eso era lo que más amaba de ella, siempre, siempre me hacía reír.
- ¿y ese muchacho, te hace reír?
- mucho papi, mucho!
-entonces, Salud! hija, porque estamos enamorados, tú de ese muchacho y yo de Lucía Bravo!

jueves, 2 de julio de 2015

LA EX


Escena 1: Muestra -  Cortázar 
Ingresamos a una sala oscura donde proyectaban una película con las fotos de Cortázar y el texto del capítulo 7 de Rayuela:
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y...y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
En ese mismo instante recordé la voz de mi novio contándome hace ya algunos meses atrás, que cuando novios con su ex, le recitó este capítulo al cumplir un mes de relación y llevó un pañuelo perfumado por si ella lloraba al escucharlo y ella ni se inmutó. Me llené de rabia y salí de la sala.

Escena 2: Pensamientos siniestros
Recuerdo que estábamos revisando unos libros en la biblioteca del centro cultural de la Universidad Católica,  salíamos de una muestra de Cortázar y nos disponíamos a tomar un café luego, mientras tocaba e iba adivinando los textos,  recordaba la Muestra de Cortázar y el capítulo 7. Su ex, cada que me contaba sobre ella y sus desplantes, la imaginaba,  guapa, altiva y hasta distinguida, quizá hasta más guapa que yo, y la odiaba silenciosamente,  nunca antes había sentido esto que dicen sentir las novias actuales sobre las ex, pero bueno, pensaba que era normal. 

Escena 3: Poca comida y mala digestión 
Ingresamos a comer a la cafetería del centro cultural y pedimos unos langostinos al panko, muy mala elección por cierto, muy caro y muy poco. Mientras esperábamos la comida con mucha expectativa,  se me ocurrió preguntarle a mi novio, con una cara de mofa que no podía ocultar, como se había sentido cuando su ex ni se inmutó por el capítulo de Cortázar que él le había leído y él me dijo: Me sentí como un imbécil!. 
En ese instante llegaron los platos, comimos rápidamente y en silencio.

Escena 4: una ex fea y una novia felíz 
Días después de la muestra, fui a encontrarme con mi novio. Encendí un cigarrillo y camino a su trabajo, pensaba en las últimas cosas que habíamos vivido juntos, sonreía tratando de adivinar sus ojos al verme llegar, porque siempre eran distintos, pero nunca dejaban de ser hermosos, lo amaba, sí; ya lo amaba, como amo mis horas de sueño y mis dietas excesivas de comidas grasosas e indecentes. No,  lo amaba más, definitivamente,  más que eso, lo amo con locura,  con desdén,  lo amo asquerosamente, obscenamente, tal como a él le gusta que lo ame.
Llegué justo a tiempo, el cruzaba la puerta de salida de su centro laboral,  nos besamos y empezamos a caminar hacia la avenida salaverry, siempre hacemos esta caminata, cruzando medio san isidro, conversando acerca de nuestros días,  de pronto escucho una voz acercarse diciendo: Sebasssssss...y la voz de él diciendo: Hola Adrianaaaa...y ésta última palabra me resonó en la cabeza como tambores tocando al lado de mis oídos y mientras estábamos paradas prácticamente una frente de la otra, sin yo oír lo que ellos dos hablaban, en esos dos pequeños pero a la vez largos minutos,  pude escanear y mirar al detalle a su ex, a quien No voy a describir por "respeto" , pero; por lo visto no tendría nada que envidiarle ni en cien años y me sentí ácidamente Feliz,  tanto que mi novio cuadras más allá me dijo: te conozco y ya puedes empezar a "rajar"! .... amo a Seb y después de todo este tiempo juntos,  Adriana hasta me hizo un favor, gracias a ella, ahora yo tengo a mi Seb!

martes, 17 de marzo de 2015

LAS GUAPAS

Una de aquellas tardes universitarias en las que solía escuchar música en la tranquilidad de mi habitación, de pronto salió un audio de un monólogo de Facundo Cabral, dentro de las tantas frases, bromas y parodias mencionó la siguente: él contaba cuando su abuela le decía que la maestra del pueblo, Dorotea, era Virgen no por buena, sino por fea, que en ella no era un acto de amor, sino de justicia. Automáticamente recordé que en mi salón de clase había un grupo de chicas un poco como Dorotea, este grupo lo conformaban 5 señoritas, las cuales nos tenían muy mala leche a mis tres amigas y a mí, nos habían puesto una serie de apodos: las plásticas, las divinas (dicho con sarcasmo) y más adjetivos parecidos. Recordaba que también se habían expresado muy mal de nosotras a dos alumnos provenientes de intercambio estudiantil, quienes luego se hicieron amigos nuestros y nos confesaron dicha "admiración" citada por ellas. Recordé también que una de ellas en una cena estudiantil, dijo a boca de jarro: "pero no entiendo que le ven a esas, si nosotras somos guapas", lo dijo en el preciso momento que bajaron el volumen de la música para darle la palabra al rector de la Universidad, en el momento hubo un silencio sepulcral y ni bien empezó a hablar el rector, los murmullos y risitas eran incontenibles.
Cuando me di cuenta de la hora, eran las 6:30 pm., llegaría tarde a clase, para variar. Aquel día iniciabamos un taller de psicoterapia con un nuevo profesor, al tocar la puerta del salón alrededor de las 7:30 pm., me dio el pase. Estando yo adentro, éste dice: Srta. Azul, por haber llegado tarde usted le pondrá un nombre al grupo de trabajo de sus compañeras aquí presentes, cuando las vi, eran ellas; una serie de confusiones y palabras pasaban por mi cabeza a raíz de mis pensamientos de hacía una hora y de pronto mis labios se mueven como si no tuvieran control de mi cerebro y digo: las guapas!. De pronto el salón entero se reía, yo sabía que no era de mi y mi profesor sólo atinó a decir: muy original Srta., muy original! ...

viernes, 7 de noviembre de 2014

DISCURSOS



No se si he sido buena o mala con esto de los discursos o agradecimientos en público, solo recuerdo que el primero fue en el colegio, frente a un gran número de personas. Ahí estaba yo, hablando sobre el aborto, tema bastante polémico en aquella época, no recuerdo bien por qué o cómo llegamos a eso, pero lo que si recuerdo eran las señas, miradas y amenazas de mis profesores cuando empecé a hablar de lo beneficioso que era el aborto terapéutico en otros países, hasta que me apagaron el micrófono y prácticamente me bajaron del escenario. 

Años después estando ya en la universidad me eligieron para brindar el discurso de la graduación, situación en la que me pasó algo bastante parecido cuando empecé a contar la serie de estrategias que habíamos trabajado para sacar a los diferentes directores de escuela que no habían cumplido con su trabajo. 

Al pasar de los años me tocó hablar obligadamente para agradecer a la gente que había asistido al primer año de mi hijo y como me cogieron con los calzones abajo lo único que se me vino a la cabeza, propio de agradecimiento para una fiesta fue el discurso de cumpleaños de Bruce Wayne en Batman, al cual acople mis palabras de manera muy parecida. A lo que mucha gente no sabia si aplaudir o reírse pensando que era una broma, y la cara de mi madre queriéndome asesinar era increíble. Terminé diciendo: Gracias! ... 

Espero ya nunca más me elijan para dar un discurso, de lo contrario se tendrán que atener a las consecuencias...

miércoles, 9 de julio de 2014

SUCESOS

Para empezar Sebas es un hombre súper reservado con su espacio familiar y amical, prefiere que estos no tengan conexión alguna con su novia (yo).
Él y yo íbamos recorriendo magdalena, mientras él me tomaba de la mano, de pronto se sobre para frente a mí y dice: 

- ¿qué tan grave está tu salud?
- tranquilo!, respondo. El médico dice que hasta los 40 años holgadamente.

Me miró fijamente, me abrazó y continuamos con nuestro camino. Al doblar la esquina le hago una broma acostumbrada referente a la sazón de su madre y él me hace una broma acerca de mi distrito, broma que suele realizar su hermano; según lo que Sebas me cuenta, a lo que respondo: - ¿cuándo me vas a presentar a tu hermano para que me bromee a la cara? Y él responde: - cuando cumplas 41.

***

Hace algunos años mi mejor amiga me invita a su baby shower, reuniones sociales que odio realmente. Estaba sentada mirando hacia la puerta y de pronto veo llegar a un tipo bastante interesante, de esos que suelen llamarme la atención, usaba lentes, alto, de tez muy blanca, casi calvo y ojos muy coquetos y misteriosos, desde que llegó no dejaba de mirarme y yo no perdí la oportunidad de seguirle el coqueteo, era bastante obvio que me gustaba y bueno empezamos a mirarnos por un buen rato. Pues me anduve entreteniendo hasta que me piden participar de uno de esos ridículos juegos, pues; bastante fastidiada, pero con una sonrisa en el rostro me dirijo hacia el “centro”, cual ovejita al matadero, así como yo, iban dos chicas más, ya ahí, mientras el payaso que siempre suele dárselas de pendejo gracioso preparaba su show, inicie conversación con una de las participantes que algunos meses atrás me la había topado en el cumpleaños de mi amiga y pues le comento que el chico de la puerta me parecía bastante atractivo y le pregunté si ella lo conocía, porque hace bastante rato, nos estábamos mirando mutuamente y la verdad que quería “caerle” más tarde cuando se ponga interesante la fiesta y ella me responde: - claro que lo conozco!, es mi marido!...

***

Cuando inicie labores en la empresa donde me encuentro actualmente me asignaron un equipo nextel y pues a la par me contaron muchas historias de pérdidas de los mismos dentro de la empresa, ya que hay personal operativo que no es muy honesto y pues reiteradas veces han desaparecido equipos móviles de los escritorios. Pues pese a todas estas “recomendaciones”, yo solía dejar mi equipo en el primer cajón de mi escritorio y una de estas mañanas llego a mi oficina, abro mi cajón para sacar el nextel (operación que suelo realizar a diario) y pues no lo veo!, me alarmé inmediatamente y le escribí un correo al personal de seguridad con copia a todas las gerencias, poniendo hincapié de cómo era posible tales robos!, cuando las oficinas quedan cerradas con llave!...cuando de pronto escucho por el alta voz: señorita Azul acercarse a gerencia!...señorita Azul acercarse a gerencia!.
Resulta que la noche anterior había ido a dejar unos papeles a gerencia y por la premura de tiempo había salido con el nextel en la mano y pues lo había olvidado en dicha oficina, gracias a esto obtuve una cadena de correos con merecidas llamadas de atención y recomendaciones de revisar mis cosas antes de alarmar al personal.