lunes, 28 de enero de 2013

YO PREFIERO UN AMANTE

Desde niña me gustó mucho la palabra “Amante”, aunque a veces creo que no fue buena idea crecer pensando que era algo espectacular y profundo, o tal vez si, bueno el punto es que mientras fueron pasando los años, empecé a creer con mayor afán en esa palabra, no miraba a los chicos de mi edad, porque simplemente me parecían muy tontos, yo quería alguien completo y pasional, alguien grande, diferente. 

Fue entonces así que empecé a tener relaciones amorosas con hombres mucho mayores que yo, hombres de los cuales aprendí lo necesario y que hasta ahora mantengo como amigos, pero hubo uno en especial, uno que logró que fuera realmente su amante, no por la forma en que hacíamos el amor, ni la forma en la cual nos amábamos, aunque suene redundante, fue porque él estaba casado y yo era eso, su “Amante”. 

Javier y yo nos conocimos de una forma muy particular, como de película, nos chocamos en la calle sin querer y el botó mi café, para lo cual tuvo la amabilidad de comprarme otro y me acompaño a beberlo, yo por mi lado, dejé de ir a la clase que debía y me quedé con él, era muy apuesto y sobre todo mayor, él tenía 36 años y yo bordeaba los 20, era muy excitante para una chica de mi edad, sobre todo al ver una circulina dorada en su dedo anular, “casado”. Durante la conversación aquella tarde compartimos muchas cosas acerca de ambos y me dejó muy en claro que tenía una esposa e hija, que era muy feliz, pero que sin embargo había tenido una que otra aventura amorosa, pues yo le di a entender que eso a mí no me molestaba, “atrevida”. 

Al pasar las semanas Javier y yo estábamos envueltos en una relación amorosa clandestina, llena de llamadas rápidas y ningún mensaje de texto (su mujer podía encontrar alguno), nos veíamos una o dos veces por mes, en los mejores hoteles de lima y comíamos en buenos restaurantes, la verdad siempre pensé que lo hacía para compensar el poco tiempo que me brindaba. Luego las salidas eran más seguidas, las llamadas más largas y empezaron a llegar los mensajes de texto, aparecieron esos reclamos que la gente llama celos y hasta discusiones sin sentido, empezábamos a ser una pareja normal y eso me horrorizaba, de pronto empecé a decirle que no tenía tiempo, que el trabajo me tenía exhausta, inventaba más excusas para no verlo, empecé a sentir que estaba perdiendo a mi Amante y ganando un hombre común y corriente, celoso y posesivo. 

Un día saliendo de la universidad recibí una llamada y era una mujer, que empezó a hablarme muy pausada, diciendo lo siguiente: “no te asustes que no quiero hacerte ningún escándalo, yo conozco a mi marido y no es la primera vez que me hace esto, pero por favor quiero que sepas que él tiene una familia y te agradecería que te alejes, no pierdas tu tiempo”, esa última frase me sonó durante horas en la cabeza “no pierdas tu tiempo”, y si, era exactamente lo que debía dejar de hacer, automáticamente llame a Javier y le dije: no puedo perder mi tiempo, tu mujer tiene razón, yo solo quiero un amante, no un esposo, ni un padre, en ese momento solo lo escuche decir: “qué?”. 

Hasta ahora le agradezco a esa mujer, que bueno sigue con su “Esposo”, al cual hasta ahora veo de vez en cuando, comemos, charlamos y nos contamos vivencias, claro como amigos. Pues hay hombres que no pueden ser amantes, siempre quieren tenerlo todo, y yo no soy de esas mujeres, yo prefiero un AMANTE.

lunes, 31 de diciembre de 2012

MI VALENTIN


Recuerdo un día de “san Valentín” en el cual salimos a hacer todo ese ritual que hacen las parejas creyendo que a las mujeres “nos gusta”,  empezó por la tortura de ir en auto con asientos de cuero hasta el parque del amor y hago alusión a los asientos de cuero porque me quemaba todo el cuerpo, encendido por ese ardiente sol de febrero y sin aire acondicionado, por lo cual sólo me quedaba sonreír todo el tiempo, baje del auto y pensé que el suplicio habría culminado, pero no, estuve sentada en una banca de aquel parque llamado “del amor” durante tres largas horas, soportando a los vendedores de flores que se acercaban a cada momento, gracias a los cuales tuve que caminar parte del lugar cargando un ramo de aquellas y un globo platinado que me dejaba ciega con los rayos del sol. No olvidemos que almorcé horas después de mi horario normal de comer y regresé acalorada y con mucho cansancio de ver tanta gente patética caminando con sus florecitas, sus globitos y sus peluches.
Después de tantos años de conocer hombres que trataban de “halagarte” de alguna manera ESE día de san Valentín, después de tantos años de tortura, parece que al final mi día de san Valentín cambiará. Hace unos meses conocí a Josué, un hombre delgado, claro, de ojos pequeños, labios rosados y escaso cabello, con el cual empecé a salir repentinamente gracias a un encuentro casual, encuentro en el cual conversamos por 5 horas consecutivas en un restaurant de larcomar, un restaurant relativamente caro al cual lo lleve a propósito, esperando saber su reacción al pagar la cuenta, una señal importante para mí, no por el dinero; sino por otros aspectos. Fueron unas horas estupendas llenas de risas, recuerdos de la noche en la cual nos conocimos, besos y tocamientos algo indiscretos, dentro de toda la tertulia, llegamos al tema de san Valentín y fue el primer hombre que se atrevió a decirme que odiaba ese día, lo dijo sin reparos y eso me dejo sorprendida, me encantó. Con el pasar de los días y las semanas, seguimos saliendo, compartiendo aventuras, las cuales las escribiré en algún otro momento, pero dentro de aquellos días mientras retozábamos en la cama después de hacer el amor, el me comentó acerca de una canción llamada “MY VALENTINE”, desde ese momento sentí que todos nuestros días serian nuestro Valentín, que todos los días viviríamos nuestra relación de tal manera que no tengamos que celebrar aquel día en el que todos creen que le debemos hacer un ritual a las flores, globos, chocolates y peluches. Sentí que todos nuestros momentos felices son nuestro Valentín.

jueves, 6 de diciembre de 2012

FRAGMENTOS II: enfermizo amor

Azul se pasaba los días en su sarcófago como ella le llamaba, prendía el televisor por momentos, encendía un cigarrillo, caminaba por el departamento observando las fotografías de años pasados por todos los mostradores de la casa, pensaba todo el tiempo en facundo, su rostro reflejaba una sonrisa para cada pensamiento, pensaba en sus condenados calzoncillos de marca; esos que se veían tan sexuales y a la vez pensaba en su estúpida manera de actuar cuando estaba celoso, aún tenía el brazo marcado con sus dedos del último zarandeo tosco y sin motivo, desvió la mirada hacia el cuarto de baño y recordó… aquel día en la facultad de la universidad, hijo de puta pensó, recordaba la escena tan vívida que la excitaba de sólo pensarla; las últimas compañeras acababan de irse, él la cogió de la cintura y la llevó hacia el cuarto de baño casi cargada, la puso de espaldas hacia él y mientras le subía el corto vestido, le cogía los pechos, rápidamente bajo sus medias; mientras el sacaba su miembro, la apoyo contra el inodoro y arremetió su pene analmente, Azul dio un grito mezclado de dolor y placer, el automáticamente le tapó la boca y siguió dándole embestidas hasta eyacular, luego la abrazo y le dijo, si tú quieres sexo fuerte, eso vas a tener, así no buscarás a nadie más que yo para tocarte, te amo Azul. De pronto se escuchó una claxon en el fondo y una voz que decía: Azul ya baja!!!, que hoy nos toca electrónica…

FRAGMENTOS I: inicios

Mientras realizaba el trabajo de investigación, nuestras miradas se cruzaban todo el tiempo en ese salón de clase, mi celular no paraba de palpitar mensajes de texto y mensajes instantáneos, diciendo lo sexy que me veía, era muy excitante; no dejaba de mirarlo y pensar en lo perfecto que era su cuerpo dorado y fornido, muy aparte de aquel terno azul y esos gemelos dorados, lo cual hacía mucho mejor el panorama. De vez en cuando se acercaba y me preguntaba cómo iba con el trabajo, pero luego casi susurrando decía espérame hasta el final que yo te llevaré a casa, era la última en irme, lo esperaba hasta que de la última sugerencia a uno de esos alumnos que no perdía oportunidad de mostrar que se preocupaba por su trabajo y hacerle un ritual al profesor diciéndole lo bien que enseñaba, detestaba eso realmente, me parecía patético. Al terminar su amena charla con dicho alumno con ambivalencias inculcadas por la ambición de notas y puestos de reconocimiento, procedíamos a irnos, me decía: “bueno ya es hora” y hacía los gestos que yo ya conocía, aquellos que significaban que ya era hora de irnos. Ya en el auto y después de haber recorrido todo el campus universitario, me decía: “no puedo creer que seas tan joven y estés con una persona ya tan gastada por esta vida, dime una cosa ¿eres feliz conmigo Azul?”– si Facundo por supuesto que lo soy…encendió el auto y nos pusimos en marcha a casa…

lunes, 29 de octubre de 2012

UN WISKY Y UN PISCO CON RED BULL

Salíamos de una reunión de ex alumnos, donde prima el egocentrismo, la arrogancia y esas estúpidas ganas de querer tener el mejor trabajo entre todos los presentes, nos dispusimos a tomar un taxi, ya que íbamos ambas a un punto en común, ella a verse con un amigo y yo a una reunión de cumpleaños, durante el trayecto, me comentaba que se sentía miserable, que ya quería dejar de ser tan lesbiana y poder tener una bonita relación con este hombre, al cual vería, el que ha propósito era un tipo muy amable y considerado con ella. Yo solo atinaba a escucharla y a tratar de comprender su mala articulación al hablar, por los efectos del alcohol, ella lloraba y decía que se sentía fea y que no sabía quién era, sequé sus lágrimas y automáticamente saqué maquillaje de mi bolso, empecé a maquillarla, lidiando con el movimiento del carro, luego tome el celular y le hice una foto, mostrándosela le dije que era preciosa.
Llegamos al punto en acuerdo, me baje del auto y ella siguió de largo a su reunión, no supe de ella en algunos meses más, ya que dejamos de comunicarnos. No recuerdo como, pero meses después empezó a ir a mi casa y luego empezó a trabajar en el mismo lugar que yo, siempre insistía en llevarme a una discoteca muy concurrida por personas de distintas opciones sexuales, y yo le daba vueltas al asunto terminando por rechazarla, dejando así en ella la duda, de que si no quería salir con ella o de que quizá era una maldita homofóbica, pero eso no me importaba, la verdadera razón era que mis fines de semana estaban muy ocupados por un antiguo enamorado que estaba volviendo con fuerza a mi vida.
Pasaron semanas, dentro de las cuales ella me contaba muchas cosas acerca de su vida, historias pasadas, tanto como actuales, me presento a su “mujer”, íbamos a cenar a su casa y nos hicimos muy íntimas, empecé a sentir cierto afecto por ella, tanto que me preocupaba como estaba algunos días, ya que ella solía deprimirse con facilidad. El tiempo transcurría y la amistad se iba ampliando, un sábado que podía ser patético, ella me escribió al móvil, preguntándome que me encontraba haciendo, le dije que me disponía a abrigarme y dormir, me dijo, necesito salir, vamos acompáñame, iremos con Josué, y ahí empieza a enlazarse la historia, resulta que Josué era el chico de quien me contaba constantemente, del cual también ella estaba muy segura no miraría a otra mujer que no sea ella y que la esperaría fielmente, hasta que ella decida mirarlo, ese del cual me hablo en aquel taxi algunos meses atrás. Finalmente decidí salir, nos encontramos con Josué en un centro comercial muy concurrido en el corazón de Lince, para después irnos a un bar gay y por ultimo terminar en una discoteca gay, desde que vi a Josué, fue como si una sensación extraña anticipara que algo sucedería esa noche, pero sin embargo, yo solo había salido dispuesta a divertirme, ya que días atrás mi supuesto retorno con mi ex, no había dado resultados muy favorables, en fin esa es otra historia, esa noche fue una de las noches más extrañas de mi vida, llegamos a aquella discoteca, donde yo me sentía muy perdida en un inicio, era como imaginarse una jauría de perros en celo, mirándose unos a otros, sin importarle los sexos y simplemente seguían sus instintos, besándose, entreverando sus lengua, que eran a la vez tan visibles, sin embargo, me sentía segura por la amabilidad de ambos, de mi buena amiga y de Josué, simplemente me deje llevar, pasaban las horas y bien el alcohol iba subiendo poco a poco, pues cuando eso sucede, casi siempre tengo la fantástica idea de que un cigarrillo lo bajará, así que decidí pedirle a Josué por favor me acompañara a fumar un cigarrillo fuera de las instalaciones de aquel lugar donde prohíben fumar y automáticamente pensé, donde quedaron aquellos bares donde tomar un pisco no era un cliché y fumar un delito, finalmente salimos y estuvimos conversando en lo que acaba mi cigarrillo, automáticamente después de ese instante solo recuerdo que estaba besando a Josué y verdaderamente no recuerdo como sucedió, después me vi dentro de la discoteca bailando en medio de una turbulencia de gente agitada, sujeta del cuello de Josué, dándole la espalda y meneando mis caderas sobre su pene erecto, como si estuviéramos preparándonos para una fogosa noche sexual o quizá tratando de ganar en un concurso de la “zorra de la noche”, a los instantes me encontraba besando a una chica, lo cual tampoco sé cómo pasó, lo único que sé es que nos sentamos en un sillón los tres, mientras Josué y yo nos acariciábamos las manos. En algunos instantes más salimos de aquel lugar y nos dirigimos cada uno a sus respectivas casas, durante el camino y con la borrachera ya distante, mi amiga me explicaba detalladamente como había dado a parar en cada una de esas situaciones extrañas dentro de la discoteca, al parecer, un wisky, y un pisco con red bull, me hicieron una mala pasada, finalmente ya tranquila en casa, pude comprender que ese día que tanto evite inicio algo de lo cual estoy disfrutando, ya que hubieron futuras salidas con Josué, pero eso ya es otra historia.

PERDIDA Y FACU

Estaba en el auto de Facu escuchando una canción de Silvio Rodríguez la cual me dedicó un amigo, era el resumen de la noche posado en tus ojos, cuida bien tus estrellas mujer, cuida bien tus estrellas…lalalalala, de pronto lo veía venir por el espejo retrovisor, con su sonrisa siempre fija y sus gestos coquetos con sus alumnas, abrió la puerta me besó y me dijo, me debo a mis alumnas mujer mía, pero ninguna mirada como la tuya, ni otros ojos como los tuyos, como si supiera que había estado mirándolo, subió, puso en marcha el auto y dijo bueno, bueno, hoy somos sur chico…!!! , mientras íbamos por la carretera saco casi medio cuerpo por la ventana y gritó: si esta mujer se casa conmigo seria el hombre más fiel del mundo, los chicos y chicas de los demás autos lo miraban, comentaban entre ellos y se reían mucho, era viernes por la tarde, por lo tanto todo lima se trasladaba a una famosa playa sureña, bastante concurrida y de alta sociedad, Facu y yo no adorábamos esa playa, pero íbamos porque era cumpleaños de su mejor amigo Ricardo; él era un hombre alto, buen mozo, tenía una belleza italiana innata, estaba dedicado a los negocios de importación y exportación, bastante cotizado en el momento, pero su defecto y debilidad eran las mujeres, no había mujer que no se le escape a Ricardito, que por cierto era muy amigo mío también, fue mi profesor de francés en el colegio. Al llegar Facu bajó del carro y abrazó a todos esos cabrones como él los llamaba, habían seis chicos y dos chicas, todos en medio de un éxtasis de abrazos, besos y palmetazos, al voltear dentro de mi distracción sentí un cuerpo abalanzándose sobre mí y era Ricardo llenándome de besos, ya casi estaba predispuesta a eso, él era algo así como mi hermano elegido, - Azulita, pero que mujer para más hermosa, discúlpame maricón, pero a que no esta buena?, Facundo solo reía y me miraba, se acercó me cogió del talle y dijo sí buenaza, pero mía, y yo me sentía la mujer más perdida del planeta.

domingo, 28 de octubre de 2012

AHÍ ESTAS TU


Ahí estas tú con tus ojos siempre fijos y a la vez tristes, aquellos que  me miraron por primera vez a través de una fotografía, ahí estas tú y me acaricias con cada una de tus palabras sin espinas, esas palabras que no lastiman, así estés en el peor de tus momentos.
Ahí estas tú con tu voz de señora gorda, que me reprende cuando llego tarde y me mima cuando soy vulnerable, que no deja de adularme y felicitarme cuando lo merezco y el mundo lo ignora.
Ahí estas tú con tus costumbres raras y tus manías, pero si no fueras así, tampoco soportarías las mías. Ahí estas tú con tu silencio, cuando estoy molesta, con tu locura cuando quiero estar demente y con tu dulzura en mis momentos agrios.
Y donde estoy yo?. Yo ando divagando en mis sueños y en algunos abrazos que deje flotando en el tiempo, perdida en algún bar o suspendida en mi distracción. Algunas veces escondida tras mis anteojos en el asiento de un bus y otras llorando, mientras veo una película que nadie ve en un cine oscuro y olvidado. Así voy, arrastrando mis pies por los senderos absurdos, por donde dicen que debemos andar. Dilatando miradas de gente que sueña y alimentando el amor de algún miserable que ruega para dejar de sentirse solo, esa soy yo, creyendo que el paraíso existe dentro de algún libro y con la compañía de un buen cigarrillo, lastimándote un poco cuando la histeria se apodera de mí, cuando creo que todo se soluciona con sexo y una buena caricia, pero sin embargo, ahí estas tú.
Ahí estas tú, para poner mis pies sobre este hemisferios terrenal, donde el dolor se esconde tras infinitas caretas de codicia y desvergüenza, ahí estas tu para mejorar mis días, cuando mis fuerzas se desploman y decorar mis lágrimas cuando veo alguna película de esas que me gustan “sin final feliz”.
Aquí estas tu para siempre, aunque no sea físicamente, tu estas aquí, porque vives dentro de mí, porque cada vez que vuelvo la mirada todas las mañanas. Ahí estas tú y lo mejor de todo, no hay día que al despertar piense que ahí, aquí y en todas partes estarás tú.