sábado, 29 de octubre de 2022

El MES MORADO


En Lima es todo un acontecimiento febril el mes de octubre, las calles se visten color mora y también muchos de sus habitantes, se dice que el mes de octubre es el mes de penitencia y el hábito morado es un color que caracteriza ello.

Todos como buenos peruanos disfrutamos de la gastronomía que con el mes morado llega, los anticuchos, picarones, turrón y otros potajes están a la orden en nuestras calles echando humos con aromas suculentos. Los limeños somos espectantes del recorrido del Señor de los Milagros, el santo moreno, éste santo al que con mucha devoción honran, agradecen, prometen y piden con fervor los fieles feligreses. Yo por mi parte soy una observadora, disfruto del festín y del barullo, de algún cántico, de esos rostros fervientes llenos de esperanza y de fe y de las miradas fisgonas de algunos señores cucufatos con su hábito morado y velo blanco golpeándose el pecho por sus pecados.  De camino en medio de toda la multitud pude ver un pin que brillaba a lo lejos y pensé en mi madre, mi madre es una mujer de fe, contagiada por una casa católica no practicante, pero que a su forma nos impartía normas religiosas y el bien común, eso último es lo que más me gusta de mi casa, la casa que me crío. El bien común en casa es casi como una norma, "no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan" escuchábamos Siempre, y así crecimos, siendo justos pero no cojudos, me encanta eso de mi familia. La picardía y el vaivén en las calles se siente y se vive, como decimos los peruanos: no se gana, pero se goza!, Y sí que se goza!. 

Continué mi camino maravillada por todo lo que observaba, caí en cuenta que no presenciaba una procesión desde hace 20 años cuando estaba en la ventana de mi colegio ubicado en la Avenida Alfonso Ugarte. Recuerdo que en aquellas épocas nos pedían casi obligatoriamente realizar unas alfombras hechas de flores frescas para que el anda del santo pase por ahí, sin embargo, yo participaba a regaña dientes, uno porque no era creyente y dos porque pensaba que era ilógico pasarse el día haciendo eso para que unos minutos lo desbaraten todo, con los años empecé a respetar un poco más las necesidades de las personas y creo que la fe es una de ellas. 

Ya de regreso a casa pensaba en lo bien que la pasé  disfrutando sin querer la procesión en un día cualquiera, en el cual no planeaba divisar tal espectáculo, llegué a casa y le di el pin que había comprado a mi madre, me miró y me dijo: gracias hijita, que Dios te dé más!, Es una frase que mamá usa cada que le regalamos algo o le damos su propina mensual. En ese momento sonrío y pienso en la ternura y la fe de mi madre, para que arruinarle tanta belleza. 


jueves, 27 de octubre de 2022

¿Cómo la llama de cariño?

A mi padre, mi luz y mi sonrisa. 

Gracias al universo por 

haberlo recibido, abrazado 

y hacer que ahora sea mi ángel.

Gracias papá porque te siento 

cerca de mi cada día. 

Me enseñaste a enfrentar 

el miedo, luchar con ganas 

por mis sueños y nunca juzgar. 

   


Mi padre fue mi abuelo, el nos crío en conjunto con mi madre, ella trabajaba por los cuatro, es su hija menor divorciada. Papá siempre fue un hombre diferente, era un ser avanzado en pensamiento para su edad y para la época en la que había vivido, manejaba un humor ácido característico y nos llamaba de una manera muy particular.  Él nació en el año 1925, pero nunca le ponían su edad correcta, siempre se veía 20 años más joven y no estoy exagerando, su alma noble, alegre y libre lo hacía verse siempre rebosante. Había nacido en Asia un pequeño pueblo de Cañete provincia de la ciudad de Lima, criado por sus abuelo maternos Facundo y Micaela, él siempre tenía historias fantásticas de sus abuelos, su crianza, la guerra con Chile, el trueque, la primera vez que vió una moneda y cómo llegó a Lima.

En casa siempre fuimos cuatro, papá, mamá, mi hermana y yo. Era una casa en balance siempre decía él, porque desde la barriga pensaron que mi hermana sería niño, nunca se le pudo ver el sexo, él siempre soñaba con llevar a un niño a su chacra, usualmente me llevaba a mí, pero me llevaba junto a su hermana, porque decía que las mujeres duermen con las mujeres. Dormíamos en la casa de sus padres que quedaba entre el mar y la chacra, con olor a brisa y guano, nos alumbraba un lamparin al parecer hasta que yo me dormía y se acostaba diciendo: ya nacerá ese cholito (por mí hermana), para traérmelo a la chacra, sin embargo, al amanecer yo terminaba embadurnada en lodo con el en medio de la acequia.

Cuando mi hermana nació, llegó la noticia de que había que modificar hasta el nombre porque no era niño, así que le pusieron el nombre de mi abuela, Adelita. Papá no cabía en su pellejo de la emoción, era para el un gran honor, pero ya que iba a hacer , su cholito, era cholita. Usualmente pasábamos las tardes con papá, nos dejaba jugar con su cabello cano y hacerle moños, pintarle las uñas, siempre de brillo, nunca de color y hacer con el un muñeco de spa, pasó por todas las transiciones electrónicas, escuchaba con nosotras el walkman, el discman, el MP3 y hasta aprendió a hacer vídeos con el móvil, le emocionaba ver cómo funcionaba cada aparato novedoso, se reía y decía: que cojudeces sacan ahora no?, A veces se sentaba en su mueble preferido a escuchar música con audífonos, cuando los hombres de su edad aún usaban el tocadiscos, en fin, él era así moderno y alucinante. Cuando hablábamos de mi hermana a solas, al parecer le había crecido otro sueño, su cholita tenía que ser abogada, porque a mí por más que me había regalado muchos elementos de abogados desde los 6 años, (gracias a eso era la única niña que iba al colegio con un portafolio y un maletín de cuero de abogado), pero siempre me inclinaba por carreras de la salud. Papá admiraba a los abogados, él decía que ellos estudiaban siempre y estudiaban mucho y a él le hubiese gustado saber tanto, sin embargo, mi padre era un ser muy sabio.

Pasaban los años y me vino la menstruación una tarde estando sólos, él fue a comprame unas toallas higiénicas y me preparó una infusión de orégano, porque decía que eso calentaba el vientre, siempre me pareció increíble su serenidad y sabiduría para todo. Todos los días durante la escuela me llevaba el desayuno al cuarto diciendo que yo sólo tenía que estudiar que para el desayuno estaba él, pero casi siempre terminábamos juntos preparando algo en la cocina porque yo tenía hambre todo el día y él me ponía sobrenombres por comer tanto, yo era una niña alta y delgada, con mucho apetito y él decía que yo era un barril sin fondo, un músico de fiesta, un peón de Chacra, etc. Siempre con ese humor ácido que lo caracterizaba.

Cuando fuimos creciendo efectivamente me incliné por una carrera de la salud, para papá yo iba a ser loquera, así le llamaba a los psicólogos, pero siempre se dejó hacer todos los test que yo necesitaba para mis prácticas, él siempre fue así entregado a todo, a él gustaba siempre experimentar y aprender. 

Con el tiempo, mi hermana decidió ser abogada por cuenta propia, mi padre dió un salto de felicidad y siempre era muy curioso de lo que mi hermana leía o estudiaba, miraba sus libros con emoción y le gustaba verla sentaba estudiar por horas hasta el amanecer, cuando se graduó papá lloró, el decía que sus dos hijas ya eran profesionales, ahora sí se iría feliz.

Recuerdo que mamá hizo una reunión familiar pequeña y mi novio en ese entonces preguntó: señor usted teniendo dos niñas , cómo les llama de cariño, mi padre nos miró y con esa complicidad y su mirada a medio reír: dijo ellas al nacer sólo sabían comer y cagar y aunque ahora lo sepan todo, siempre serán mis CAGONAS. 




lunes, 24 de octubre de 2022

¡Qué lisura!

A Mi tía abuela Chabuca, 

su corazón tan grande 

hizo que mi niñez sea 

completa.



Llegar a la casa de la tía Chabuca era una fiesta, siempre había música, olor a buena comida y al final del día un delicioso "lonche", ni que decir de su cumpleaños o día de la madre, la casa quedaba chica y el olor a leña invadía toda la cuadra, era una tradición que los adultos se turnen para mover la olla de carapulcra, escuchando guarachas y son caribeño. 

Cada domingo del año y todas las vacaciones de verano era de saberse que estaríamos en su casa, disfrutando de sus cuentos, su risa graciosa y sus dichos bien intencionados, los más famosos eran: que lisura!, Niños perjuiciosos!, Y el más divertido de todos: idioton!, El último era cuando uno de sus nietos le había hecho perder la paciencia. La tía Chabuca era una mujer sabía y muy amorosa, su casa parecía un albergue, siempre habían huéspedes que con el tiempo se hacían familia, la tía con mucho cariño los acogía y les daba posada, hasta comida. A ella poco le importa la reputación de las personas o sus oficios, a ella le importaban los corazones y de juzgar nunca, siempre se expresaba bien de las personas y sacaba a relucir lo mejor que tenían, lo mejor que podían dar y eso era Chabuquita para todos, un corazón enorme dando lo mejor.

La casa de la tía Chabuca era un centro de juegos también, ahí tuve muchas experiencias, junto a mis primas éramos muy exploradoras en diferentes ámbitos de la vida, desde las travesuras inocentes hasta los novios, a los 10 años tuve mi primer enamorado, era un niño vecino de mi edad y pasábamos las tardes juntos leyendo, a ambos nos apasionaban los libros y las cómplices de nuestras tardes de lectura, eran mis primas. Lo curioso era que éste niño nunca me dio el famoso primer beso, sin embargo, él decía que éramos novios. Ya casi terminaba el verano y yo sabía que las visitas a la casa de la tía serían cada vez más espaciadas porque iniciaba la época escolar, así que le dije a la tía Chabuquita lo que pasaba y ella me escuchaba atentamente, finalmente me dijo: "como que no te ha dado un beso hijita, que lisura!, Pero sabes hijita a veces los ojos son ciegos, aunque el corazón lata fuerte". Después de muchos años me enteré que ese niño es gay en la actualidad y está casado con otro hombre en otro país, me alegro por él. 

Así era Chabuquita, atinada y muy locuaz, todo lo manejaba con mucha tranquilidad, daba gusto contarle vivencias porque sabías que tus palabras reposarian sobre un remanso. Gracias Chabuquita por seguir escuchando hasta hoy a ésta niña que hace muchos perjuicios a la que nunca juzgas. 


lunes, 5 de agosto de 2019

"Yo nací el día en que te conocí"


Llegué derrotada, con las ojeras confundidas con el color luto de mí alma, que estaba rota, tanto; que ya sólo se arrastraba junto a mi cuerpo inerte que se hacía de los espantos de la rutina carcelaria y aburrida que me habían dejado esos duros días por tener el corazón acongojado. Había dejado mí piel feliz quién sabe dónde, había dejado los buenos días y las charlas profundas en algún acantilado limeño, dónde solía pasar el tiempo con sus ojos sobre mí, sin que yo me diera cuenta, lo peor de todo era que yo lo dejaba porque él me amaba demasiado, porque su desdicha de hacía varios años era haberse enamorado de mí. Cuando le dije que ya no podíamos vernos más, su mirada fulminó mi alma, me miró con esos ojos pequeños y rotos sabiéndose venir lo que yo diría y me hizo una pregunta: "quiero que me digas con toda sinceridad si es porque ya no me amas", le dije: "te amo, eso no se borra de un día a otro" y me iba rompiendo, dolía tanto que no sé cómo demonios pude seguir hablando, respirando, pero lo que si sé es que le hice el amor como nunca, pude memorizar todos los espacios de su cuerpo, su miembro dentro de mí y su alma tocando la mía, pude memorizar sus te amos susurrados mientras cabalgaba su pelvis, su sentir mientras me decía que yo sea feliz. 

He llorado como nunca antes lo había hecho, lo he llorado cada noche hasta dormir y no me da vergüenza, lo he llorado viendo películas viejas y escuchando músicas nuestras, lo he llorado con un bolero en la mesa de noche, con la dedicatoria de un libro y con una camisa de él puesta sobre mí, lo he llorado y así con el lloro a flor de piel he pensado en salir corriendo alguna madrugada directo a su casa y gritarle porque me duele tanto, lo he llorado para sacarlo de mí, pero le he sentido cada vez más dentro, más cerca, más mío. Y en éste centro íntimo de mi pena supe que jamás me había enamorado, que era la primera vez, que era el miedo lo que me había hecho dejarle, el miedo de hacerlo infeliz porque el lugar que le daba no era el apropiado, sin embargo, en lo más profundo de mi pena empecé a buscar todo aquel recuerdo que dejaron 7 años de amor, años de entero cariño, pasión, amistad, complicidad y corrí nuevamente por él, corrí detrás del tren como en esas películas viejas donde el protagonista va despidiendo a su amor, pero no se resigna, corre con la esperanza de volver a verla, pues; yo corro detrás de tí, yo nuevamente me inclino por tí,  por nuestras tertulias, nuestras tardes de siesta, nuestros almuerzos con postre al final y con postre carnal, nuestras visitas a la feria del libro, nuestras  caminatas infinitas, las tardes en la pera viendo como algún cachorro se roba mi zapato y tú corriendo para rescatarlo, sí, tú, ese chico temeroso que alguna vez conocí, ahora un hombre que hace flaquear mi más entera fama de calienta huevos master, nuestro amor asquerosamente obsceno y verdaderamente bello, porque como lo hemos dicho tantas veces: "yo nací el día en que te conocí". 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Yo también lloro por las noches


Muchas noches extraño mis horas de sueño prolongado, ése sin preocupación o exaltación alguna, sin niños y tosecillas nocturnas, extraño justamente ésto, mis horas sentada frente a la computadora, tratando de expectorar algún escrito malsano descifrando mis días. Extraño perderme en cualquier situación indecente sin tener que regresar antes del amanecer, extraño mi yo antes de éste, antes de perder mi autonomía garantizada y administrada por un niño de 5 años. Si ya sé que han pasado varios como para acostumbrarme, pero creo que nadie termina de acostumbrarse a no tenerse por completo. Escucho muchos testimonios de madres que buscan desayunar o cenar conmigo para contarme sus horrorosos días, madres de dos o más hijos, que terminan llorando de frustración y dándose aliento al mismo tiempo, diciendo: pero que puedo hacer, son mis hijos y los amo.
Y ahí vamos, perfectamente entiendo todo lo que dicen, mientras lloran, sollozan y secan sus lágrimas, pero me queda decir la falsa caricia afectiva para una madre de infantes que no encuentra consuelo: ¡ya crecerán!
A veces me consuelo pensando que seré una cuarentona libre de acá a 10 años, que podré irme de vacaciones sola y desinteresada, pienso lo rico que sería ese momento y me reconforto antes de dormir, después de mi pesado día, tratando de darme unas horas paras mí. También visito páginas de modas y bisutería, creando miles de combinaciones en mi cabeza, pensando en que podría ser una excelente bloguera de modas, otras veces leo y me introduzco en los submundos sórdidos de ciertos personajes y autores de mis libros favoritos, otras veces llego a pensar en que soy una egoísta fantaseando con todo ese tiempo absolutamente para mí, lejos del ruido de la terrorífica palabra: ¡MAMÁ!.
Me pongo muchas veces a pensar si todas las madres del universo pasan por esto, a algunas se les ve tan felices colgando miles de fotos con mensajes jodidamente dulces acerca de sus hijos, que pienso si lo hacen porque así lo sienten o porque es lo que quisieran llegar a sentir, como andarse creando una atmósfera color algodón de azúcar para no ver el lado desagradable del asunto. Otras veces he llegado a pensar en que todas son egoístas, recuerdo aun cuando no tenía hijos, la mayoría me decía que tenga ya un hijito, que se me iba a pasa el tren, que son bellos los bebés, que es maravilloso ser mami. Sin embargo, cuando ya tenía como 6 meses de embarazo me decían: ¡uy, ahora sí que se viene lo feo, aprovecha en dormir, en comer, porque ese angelito no te dejará siquiera ir al baño, en esos momentos yo pensaba, porque pinche madres no me decían eso antes, pendejas!, no contentas con eso, dos años después, me preguntaban: ¿y para cuando el segundo?, así que creo que me faltarían insultos, palabras soeces y pensamientos asesinos para describir lo que pensaba acerca de ellas en esos momentos.
Ahora con todo lo escrito anteriormente no quiero que piensen que tengo una vida desgraciada, tampoco que soy una psicótica, amo a mi hijo y le dedico tiempo, claro que sí. Pero extraño mi tiempo y desde que él se vuelve cada día más independiente, trato de recuperar el mío, de darme espacio, de hacerme sentir un ser humano con derecho a disfrutarse. Estoy muy segura que no solo venimos a este mundo a ser padres, venimos a disfrutarnos, esto no lo escribo solo por las mujeres, lo escribo también por los hombres que sienten lo mismo, que su espacio ha sido hurgado y desfasado por responsabilidades, esposas e hijos, que han perdido espacio destinado a hacerse sentir placidos y plenos. No estamos siendo malos ni indiferentes con nuestros hijos, por el contrario, nos estamos haciendo un bien, para darles más de ese espacio bueno de nosotros a ellos.
Suelo ser muy bromista y sarcástica con mi hijo, eso me ayuda a canalizar muchos de sus berrinches y cambios de humor, creo que a mi particularmente eso me ha ayudado mucho.
Con respecto a si creo que las mujeres deben tener hijos, pues creo que tenerlos no es una especie de premio o realización, pienso que es una decisión que se debe tomar con la cabeza bien fría y con los planes ya resueltos. Mi hijo es mi plan mejor ejecutado, el más perfecto, pero de que jode, ¡jode!, eso se los digo con sinceridad a toda mujer que se viene animando a la maternidad, prefiero ser sincera a que luego me tilden de egoísta e hipócrita, nadie podría decir que ser padres es fácil, Nadie podría decir que a causa de cansancio no ha llorado por las noches.

viernes, 19 de enero de 2018

MI HISTORIA DE JAZZ



No recuerdo con claridad, cuándo ni cómo empezó mi gusto por el Jazz, solo recuerdo mis horas y horas de trabajo universitario, tesis y demás cosas relacionadas a este género musical, cigarrillos, latas de cerveza; considero fueron mis mejores horas, mis mejores épocas, mi mejor tiempo empleado o desperdiciado; siento que esta música me relaja, me pone a tono para mover los dedos de una forma magistral, casi sin tener que pensar, fue una de las cosas que más me ayudaron a terminar una tesis que parecía enloquecedora. 

Lo que si recuerdo a la perfección fue el día de su cumpleaños número 33, queríamos disfrutar de una sinfónica y fuimos al Jazz Zone de Miraflores, compramos un par de boletos para una Big Band, era un lunes por la noche, su cumpleaños iniciaba ese mismo día a la medianoche, decidimos ir a esta presentación, porque Seb; como pocas personas en mi vida, también disfruta de esta música igual o incluso más que yo. Mientras disfrutábamos la música, recordaba que un par de veces Sebas me había comentado que le encantaría que alguna vez le manden saludos en un pequeño concierto o discoteca, así que no hallé mejor momento que ese. Esperé el tiempo intermedio de la banda y le dije a Seb que iba al tocador, ya que es sumamente distraído, pues no tendría la más mínima sospecha de mi sorpresa; le pedí a una mesera que me apoyara con el asunto éste, la verdad nunca lo había hecho por alguien, así que la mesera con mucha complicidad, me llevó con el director de la banda que a su vez me presentó a otros integrantes, por cierto todos muy amables y alegres; me propusieron cantarle un “cumpleaños feliz” a modo de Jazz, yo más que feliz les di el nombre de mi novio y muy agradecida di media vuelta y volví a nuestra mesa, tomé su mano esperando el ansiado momento, emocionada con mi gran hazaña, mientras saboreábamos la segunda cerveza la banda dio inicios a la segunda parte del show; de pronto se mandaron los saludos y el cumpleaños feliz, todo el numerito, pero en inglés, mencionaron todo en inglés hasta el nombre, en ese momento ya siendo las 12, me di vuelta para abrazar y besar a mi novio, pero no noté un ápice de emoción ajena a la de mis besos y abrazos, entonces pensé que por su personalidad tan distinta no quería hacer alarde de mi saludo hacia él, así que lo deje pasar, aparte que esa misma noche tuvimos un pequeño incidente camino a casa y fue más grande nuestro susto que los sucesos de la noche en sí.

Pasó poco más de un año, estábamos caminando y conversando acerca de música y de pronto recordamos ese día, porque hablábamos de Jazz, así que le dije:

- ¿qué pasó ese día, no te gustó tu saludo?

- ¿Qué saludo?


Le conté todo el preámbulo al saludo y Seb no ha parado de disculparse por su distracción hasta el día de hoy, así que si ven a alguien disculpándose en los comentarios definitivamente es él. ¡No te preocupes amor, así sumamente distraído te amo!

lunes, 20 de marzo de 2017

Recuerdos Asesinos

Recuerdo algunas tardes mirando la programación, yo reía de algunos chistes o palabras de pataclaun y me preguntaste, que significa «pastrulo» y te dije que significaba: «despeinado», porque si te decía el verdadero significado, ya ibas a decir que seguramente fumaba hierba, que iba a ser una drogadicta despreciable toda mi vida, como era posible que la familia crea que eras una madre fracasada y bla bla bla

***

—Azul, tu abuelo está internado en la clínica, la loca esa que tiene por madre ese idiota, poca cosa de tu amigo, Eduardo. Ha ido a la casa para hacer semejante escándalo, porque asegura que te andas acostando con su hijo y le ha contado a tu abuelo que su hijo y tu esposo son muy amigos, es decir, que te ha dejado como lo que eres y en evidencia delante de él. Tu abuelo se dio a morir y está internado, si se muere es tú culpa. 

— ok, mamá. Será mi culpa.

***

La veía llorar mirándome, con sus enormes ojos negros, a través del espejo, mientras yo intentaba maquillarme, me reclamaba que mamá, sólo pensaba en el bien de mi matrimonio y trataba de tapar todos mis errores, mi vida bohemia y promiscua, para que Alejandro nunca me deje, porque, él era un hombre magnífico y yo sólo era bonita, poco inteligente, poquita cosa. «agradece hijita, que un hombre como él se ha fijado en ti», hasta he llegado a creérmelo, a veces me siento poquita cosa, mínima y asustada, cuando me mido al lado de Ale, me intimidan sus formas y sus demostraciones, yo sólo lo miro de lejos y me quedo pensando en que quizá así sea. 

Mi hermana me reclamaba que le había quitado al amor de su vida, su relación de un mes con un hombre 15 años mayor que ella, yo seguía sumergida en mi espacio mental reducido y escazo, pensando en que quizá, sí, era mi error.

***

—Gracias, por permitirme pasar la noche contigo y verte dormir. Quiero que sepas que aún te amo. 

— Eduardo, me cagaste con ese mensaje de texto, lo ha leído mi hermana y ahora cree que nos hemos acostado, jamás me va a creer que sólo dormimos juntos después del concierto a esperar el amanecer, está como loca y piensa que sólo estuviste con ella, porque siempre has estado enamorado de mi y ella se me parece mucho. 

— Azul, por favor. No tuve ninguna mala intención, déjame explicarte.

— creo que es mejor no vernos por un tiempo, te dije que nuestra amistad se iba a ir a la mierda, pero eres terco.

***

— No jodas huevón, tiene 15 años, como se te ocurre salir con mi hermana, es recontra chibola y tú ya tienes 30. Además, nuestra amistad de años se va a ir a la mierda, tú conoces a mi mamá, sabes que te va a hacer la vida imposible, la estás cagando, Eduardo.

— Azul, todo va a salir bien, quédate tranquila, o es que te da celos de que ya no vayamos al cine juntos...

— calla, huevón!

***

—Azul, te extraño. Siento que no puedo respirar. Es algo que parece que me ahogara, me he salido del trabajo porque ya no puedo más, tú me prometiste que nunca me ibas a dejar sólo, tú me prometiste ser siempre mi mejor amiga, mi compañera. Yo te amo, Azul, pero voy a aprender a controlarlo, déjame verte, siento que esto me está quemando, por favor.

— por favor, mi abuelo está muy enfermo y si se muere es mi culpa. Todos me están culpando de eso. Yo no he desmentido nada de lo que ha dicho tu madre, porque sería una lucha sin trofeo, nadie me va a creer, nadie tiene buen concepto de mí, el único que cree en mí es mi abuelo y no quiero quedarme sin él. Adiós, Eduardo.

***

—Ya no estoy enamorada de ti, Alejandro. Quiero sentirme libre y siento que a tu lado no lo soy, no pienso como quiero, no respiro como quisiera, no duermo, no fumo, extraño mis pasiones y mis vicios, mis libros, no hablamos de nada, lo único que tenemos en común son los videojuegos y las ganas de coger. Nada más.

— Yo siento por ti, todo eso que tu no sientes. Es suficiente para que estés aquí conmigo y nuestras ganas de coger.

— (abrazados), tengo tanto miedo a que algún día me lo reproches, quisiera irme, pero no puedo, yo te amo, sólo no estoy enamorada de ti.

— descansa cariño, mañana ya todo estará bien.